ZONAS RIBEREÑAS EN ALERTA ROJA

ZONAS RIBEREÑAS EN ALERTA ROJA

La proximidad del invierno vuelve a poner en jaque a los habitantes de las riberas del río Ariari, y pese a que la problemática registrada el año anterior atrajo la atención del Gobierno nacional, las promesas aún no se han hecho efectivas.

11 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Entre tanto, más de 2.830 hectáreas de tierra dedicadas a las actividades agropecuarias de las inspecciones de Puerto Aljure, Puerto Santander y Puerto Limón, corren el riesgo de ser arrasadas con el crecimiento del río Ariari, y afectando la carretera que conduce al municipio de Puerto Lleras, sobre todo en el sitio ubicado frente a la escuela San Agustín, donde la distancia que la separa del río sólo es de cinco metros.

Según los dirigentes cívicos, Guillermo Suárez y Jaime Garzón, las autoridades del orden departamental y nacional no han contribuido en nada a mejorar la situación, a pesar de haber sido incluida dentro de las prioridades de la Oficina de Atención y Prevención de Desastres.

En efecto, el director del Himat, Laureano Guerrero; y el hidrólogo, Alfonso García; rindieron un informe técnico, en el cual recomendaron la ejecución de obras de protección en la margen izquierda del río, a la altura de la finca del señor Eduardo Melón, cerca a la escuela San Agustín. Igualmente, en la finca del señor Alberto Muñoz, ubicada en la desembocadura del caño Iriqué.

Los funcionarios del Himat sugirieron la construcción de tres espolones de 2.50 metros de altura por ocho de ancho, así como la instalación de 1.800 bolsas de creto, con un costo de 145 millones de pesos.

Sin embargo, los ribereños no están de acuerdo con la utilización de las bolsascretos, por cuanto la experiencia ha demostrado que éstas no han arrojado buenos resultados, siendo más efectivo el espolón.

Por su parte, la comunidad se encuentra organizada bajo la dirección de los señores Eduardo Melón y el concejal, Rito Alfonso Velasco, quienes con el apoyo de la administración municipal y la Cruz Roja seccional, iniciaron la construcción de los gaviones, laborando en ocasiones con el nivel del agua hasta el pecho.

La comunidad hizo los aportes de mano de obra y de algunos dineros, y la firma Ingepill, que construye el puente de Puerto Palma, brindó la respectiva asesoría, al igual que la maquinaria para abrir las excavaciones. El costo aproximado de esta inversión es de quince millones de pesos.

El exalcalde de Fuentedeoro, Gilberto Santos, durante la visita de inspección al lugar, manifestó que estas labores son pañitos de agua tibia y argumentó que se hace necesaria la intervención inmediata de la Oficina Nacional de Atención de Desastres, apropiando los dineros necesarios para culminar la obra, ya que el río no da espera, y las pérdidas pueden ser incalculables. Así mismo anotó que no es viable canalizar el lecho del río, por la consistencia arcillosa del terreno.

Finalmente, los moradores de la región criticaron el hecho de que el gobernador del Meta, Alfonso Ortiz Bautista, en su visita realizada a ese municipio, no visitó el lugar de la emergencia, además de que no ha prestado ningún tipo de ayuda para solucionar el problema.

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