CUBARÁ TAMBIÉN ES BOYACÁ

CUBARÁ TAMBIÉN ES BOYACÁ

Y tenía que suceder. Muy pocos saben que Boyacá tiene fronteras con Venezuela y que en el más lejano rincón de este departamento existe Cubará. Un municipio que diariamente siente la ausencia del Estado, y que a veces rechaza su condición de boyacense y de colombiano. Y lo dijo su alcalde, Luis Edgar Osorio, quien tuvo que atravesar dos departamentos para llegar al suyo: a Boyacá.

07 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Y vino a Tunja para pedirle al gobernador José Benigno Perilla que se acuerde que en la punta del norte del departamento existen ocho mil habitantes que viven los atropellos de los militares venezolanos. Ocho mil pobladores huérfanos de gobierno.

A finales de la semana pasada, cinco campesinos y un indígena Wiva que sembraban maíz, en la vereda Brisas del Arauca, en Cubará, fueron maltratados y secuestrados por la Guardia Nacional y el Ejército de Venezuela, que los acusaron de ser guerrilleros. Se metieron a territorio colombiano, y nadie dijo nada.

Ocho días después de las retenciones, ninguno sabía donde estaban. Hoy la población de Cubará tiene temor por los suyos. Y no es para menos. Los recientes acontecimientos sucedidos en Cororo, donde murieron ocho militares venezolanos, lo dejan entrever.

La comunidad de Cubará sabe que pertenece a Boyacá por un viejo mapa que guarda en la alcaldía, y que editó hace muchos años el Instituto Agustín Codazzi. Si no fuera así, creería que pertenece a otro mundo.

En esta región reciben las señales de televisión venezolana, consumen enlatados traidos de ese país, negocian con los pueblos vecinos del estado de Apure, escuchan radio Caracas y toman cerveza Polar. Y de gobernadores solo conocen que el último que pisó la tierra lo hizo hace más de 12 años. Desde entonces olvidaron cómo estrechar la mano de sus gobernantes.

Y lo afirma su alcalde. Y lo dice su gente. Ni siquiera para las campañas políticas los líderes se dignan en hacerles la visita.

Cubará es la otra Boyacá. Donde reina la soledad y el abandono. Donde nace gente buena y laboriosa. Donde el sol marca en el pide de monte llanero la ruta de una esperanza casi que inalcanzable.

Es hora de que el gobierno departamental se oriente bien y mire hacia el Norte. Allí está gran parte del futuro de esta tierra, cuna de la libertad y orgullo de América. -Cubará está en sus manos, señor gobernador!.

De lo contrario, Cubará tendrá que seguir encomendando sus oraciones a la Virgen de Chiquinquirá, y esperar que ella le de la paz, la tranquilidad y el bienestar que necesita y que ha soñado desde su crecación. Y que desde siempre le ha negado la clase dirigente del departamento.

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