LAS PETROLERAS TRAS EL ORO NEGRO DE IRAK

LAS PETROLERAS TRAS EL ORO NEGRO DE IRAK

El viaje desde Amán, Jordania, hasta la capital iraquí demora 11 horas. No hay vuelos debido a las prohibiciones impuestas por Naciones Unidas. Quienes visitan Irak deben cruzar 800 kilómetros de desierto con al menos seis escalas obligatorias en puntos controlados por soldados iraquíes.

18 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Pero Tony Buckingham soporta todas las penurias con una sonrisa. Es la mayor provincia petrolera del mundo, y aquí estoy yo , comenta Buckingham, máximo ejecutivo de Heritage Oil & Gas Ltd., de Londres. Mientras saborea un jugo de frutas en el Hotel Rashid de Bagdad durante una conferencia petrolera a la que sus colegas estadounidenses no pudieron acudir, agrega: Sólo cruzar la frontera me dio una sensación increíble .

Estos días, muchos ejecutivos del sector enfilan hacia Bagdad atraídos por la riqueza petrolera del país. Los yacimientos sin explotar podrían llegar a rivalizar con los de la vecina Arabia Saudí y las petroleras occidentales están ansiosas por ayudar a explotarlos, aunque fue su enemigo común durante la última guerra del Golfo Pérsico.

Las compañías petroleras estadounidenses se muestran igualmente ansiosas por explotar esta riqueza, pero los ejecutivos de EE.UU. brillan por su ausencia. Debido a las restricciones impuestas por los departamentos de Estado y del Tesoro de EE.UU., no pueden viajar a Irak, a diferencia de sus colegas británicos y franceses. Conscientes de la rapidez con la que actuó el gobierno de Bill Clinton para poner fin al contrato de Conoco Inc. con Irán, los ejecutivos de EE.UU. se muestran reacios incluso a expresar interés por viajar a Bagdad.

Sin embargo, en privado a los estadounidenses les preocupa el hecho de quedar afuera. Estamos preocupados , señala un alto ejecutivo de una gran firma petrolera de EE.UU. Nos encantaría participar en las negociaciones .

El pez gordo Pero no desean acudir directamente al Congreso, ni a la Casa Blanca, ni a Naciones Unidas para quejarse. No es que no existan oportunidades en otras partes , dice otro ejecutivo petrolero estadounidense, aunque Iraq es el pez gordo . Los estadounidenses admiten que incluso si logran poner pie en Irak en un futuro próximo, ya las firmas europeas habrán concretado los mejores negocios.

Incluso los ejecutivos de otras firmas petroleras, cuyos gobiernos les permiten negociar, aunque no firmar acuerdos con los iraquíes, dicen que los estadounidenses tienen derecho a estar enojados. El panorama político internacional ha creado un campo de juego desigual para las empresas de EE.UU. que podría terminar en un traslado del centro de poder que excluya a las firmas petroleras estadounidenses, afirman estos ejecutivos. De hecho, las firmas que logren los derechos a explotar los campos petroleros iraquíes bien podrían convertirse en las empresas multinacionales más poderosas del próximo siglo.

Por ejemplo, la francesa Elf Aquitaine tiene un proyecto para desarrollar el enorme yacimiento petrolífero Magnum; Total SA, también francesa, negocia los derechos para el campo Nahr Umar. Los rusos, incluida la empresa LUKoil, negocian la posibilidad de explotar la parte occidental del yacimiento de Qurna, que habían comenzado a perforar justo antes de la guerra. Agip, de Italia, estudia varias posibilidades, incluido el campo de Nasirya.

Ninguno de estos yacimientos está en el desierto del oeste; todos están ubicados al sur del país; estos campos se descubrieron antes de la guerra entre Irán e Irak y se sabe que pueden producir 300.000 barriles diarios, y quizás hasta un máximo de 500.000 barriles al día.

Qué pasó? El gobierno de EE.UU. está dando nuevas oportunidades a las empresas no estadounidenses , señala John J. O Connor, máximo ejecutivo de BHP Petroleum Ltd., de Australia. O Connor, que trabajó con Mobil Corp. durante casi 25 años, comenta que un buen día nos despertaremos y diremos: Qué pasó? Total y Agip se han convertido en las petroleras más grandes del mundo .

Pero ni siquiera las otras petroleras, que no enfrentan las restricciones de las firmas de EE.UU., pueden separar por completo el petróleo de la política. Al igual que las firmas de EE.UU., las demás empresas petroleras deben respetar las restricciones comerciales impuestas por Naciones Unidas tras la invasión iraquí de Kuwait en 1990. Es muy probable que las sanciones no se levanten a corto plazo. Por otra parte, la detención y encarcelamiento en marzo de dos estadounidenses que ingresaron al sur de Irak no ayuda a los aliados de Bagdad en el Consejo de Seguridad de la ONU, donde abogan por derogar las sanciones.

Irak tampoco hace mucho por su propia causa. El fin de semana, el gabinete de Saddam Hussein rechazó un plan de Naciones Unidas que habría permitido la venta de petróleo por valor de US$2.000 millones para comprar alimentos, medicamentos y otros bienes humanitarios. El secretario general de la ONU, Boutros Boutros-Ghali, alabó la propuesta como un prometedor primer paso hacia el levantamiento de las sanciones. Pero la televisión estatal iraquí denunció la propuesta calificándola de una maniobra política para comprometer la soberanía del país, por la que el pueblo iraquí ha pagado con ríos de sangre .

Bagdad quiere la libertad de exportar todo el petróleo que quiera y gastar los ingresos como le parezca mejor. Diplomáticos y analistas afirman que Hussein está convencido de que el creciente entusiasmo de las firmas petroleras occidentales por hacer negocios con él podría ayudar a persuadir al Consejo de Seguridad de levantar las sanciones. Es por eso que repentinamente ha comenzado a intentar atraer a las petroleras, ofreciendo tentadoras posibilidades: contratos de producción compartida _sin precedentes en los principales países petroleros del Golfo Pérsico_ y derechos a explotar y desarrollar 30 nuevos yacimientos petrolíferos.

La palanca del petróleo El petróleo es su palanca , afirma Robinson West, consultor de Washington que trabaja con firmas de EE.UU. y británicas. La ONU supervisa la comercialización de 50.000 barriles que Irak envía a diario en camiones a Jordania. Al menos otros 100.000 barriles, se afirma, pasan de contrabando a sus vecinos Irán y Turquía.

Pensar que las firmas petroleras puedan influir sobre la política externa de los países puede ser algo ilusorio, al menos en lo que se refiere a EE.UU. El hecho de que Irak tenga o no yacimientos petrolíferos lucrativos no afecta la posición de EE.UU. , afirma James P. Rubin, asesor de Madeleine Albright, embajadora de EE.UU. ante Naciones Unidas.

EE.UU. y Gran Bretaña, los principales miembros del Consejo de Seguridad que se niegan a cambiar su posición, quieren que Irak cumpla al pie de la letra todas las resoluciones de Naciones Unidas antes de siquiera pensar en levantar las sanciones. EE.UU. amenaza con vetar cualquier esfuerzo que considere prematuro.

Washington fue el arquitecto del plan de ventas limitadas del petróleo iraquí bajo términos más flexibles que una propuesta anterior, también de EE.UU. y que Iraq rechazó. Algunos analistas de Naciones Unidas ven esta última propuesta como un ablandamiento de la rígida postura de Washington. Bagdad se limitó a considerarla una treta inspirada por norteamericanos desesperados por mantener las sanciones.

Pero los iraquíes, a pesar de toda su diatriba contra Washington, dicen que no tienen nada contra las petroleras de EE.UU. Safa Hadi Jawad, ministro del Petróleo de Irak, dice que su país claramente necesita la capacidad técnica, equipos y capital de todas las firmas occidentales. Toda empresa es bienvenida , dice. No importa de dónde venga .

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