LA RELIGIOSIDAD BOYACENSE

LA RELIGIOSIDAD BOYACENSE

Mientras en otros lugares del país la Semana Santa se convierte en semana de pasión , en Boyacá sigue constituyendo expresión de auténtica religiosidad. Los actos litúrgicos en pueblos y ciudades, muy bellos y de puro sentimiento católico.

24 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Y qué decir del emocionante espectáculo de la celebración del Vía crucis en la plaza de Bolívar de Tunja, donde además se exhiben valiosas imágenes del siglo XVI. Debe mostrársele al país esta celebración tunjana por televisión y hacerle en el futuro una difusión a esta Semana Santa en Tunja, de tan espléndida tradición. Congratulaciones a nuestro Arzobispo, Augusto Trujillo Arango.

Miles de turistas de todo el país y del exterior visitaron en estos días diversas regiones de Boyacá. Y no sólo apreciaron el sentimiento religioso de sus habitantes, sino la belleza de sus paisajes, la majestad de sus sitios históricos y su clima de paz y tranquilidad. Por esto mismo dice así la letra de una de mis canciones: Volvamos a Boyacá/ para gozar de su ambiente/ de paz, historia y paisaje/ y la bondad de su gente.

Cabe mencionar también la celebración a lo vivo de la Semana Santa en Sáchica. Y en este 1995 la conmemoración de los trescientos cincuenta años de la Comunidad de las Hermanas Carmelitas en Villa de Leiva. Y los retiros espirituales en el Foyer de Charité en Paipa, con numerosísima concurrencia, gozando además de la belleza del paisaje. Allí fue donde celebró por última vez como sacerdote, el inolvidable Cura Camilo Torres Restrepo.

Y en esa misma semana también hubo reunión en Paipa de sacerdotes progresistas en uso de provisional retiro espiritual dirigidos por el Padre Bernardo Hoyos, ex alcalde de Barranquilla y con asistencia del Cura Gustavo Suárez, alcalde de Sogamoso, del Cura Pauselino Camargo, alcalde de Cúcuta, del Cura Luis A. León, alcalde de Montería y del Cura Nicolás Gómez, alcalde de La Dorada.

Curiosamente, se reunieron en la finca que fue de propiedad del líder demócrata Diego Montaña Cuéllar, por invitación de su nuevo dueño, Pedro Pacanchique Avila.

Dicen los curas alcaldes que ellos interpretan cabal y fielmente la doctrina de Jesucristo en favor de las gentes humildes y de un pueblo tan maltratado por los gamonales de la politiquería. Y que trabajan por la urgente restauración moral del país y por la pronta llegada de una paz justa y duradera.

Mejor dicho, están de acuerdo con la estrofa de otra de mis canciones, que dice: Tres cosas hay en Colombia/que nos conmueven de horror/guerrilla, narco y el sida/como un castigo de Dios.

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