LOS ÚLTIMOS DISEÑOS ANTISÍSMICOS EN CALI

LOS ÚLTIMOS DISEÑOS ANTISÍSMICOS EN CALI

Es preciso acabar con el mito de que los edificios convertidos en verdaderos bunkers son los que resisten los estragos de los sismos. Nadie puede garantizar que una estructura será ciento por ciento segura.

25 de abril 1995 , 12:00 a.m.

No obstante, se puede pensarse en incrementar la seguridad estructural de las edificaciones para que los daños que provoquen los futuros temblores no generen pérdidas millonarias advirtió Enrique Martínez, el ingeniero civil mexicano ganador del premio al Mérito de la Innovación en Ingeniería Civil, quien participa en el seminario que sobre Construcciones sismoresistentes organizó la seccional de la Cámara Colombiana de la Construcción (Camacol).

En Japón y los Estados Unidos se trabaja con enormes cojines gelatinosos sobre los cuales reposan los edificios; cada cojín tiene en el centro un corazón de plomo que amortigua el efecto del temblor. El cojín que semeja un pastel gigante de huele se aconseja para aquellas zonas donde la sismicidad es violenta. Un ejemplo de esta alternativa la constituye el edificio de Gobierno de los Angeles, el problema es que recurrir a esta técnica resulta demasiado costoso. Los cojines gelatinosos pueden llegar a costar 20.000 dólares.

Otra alternativa son las placas de acero en forma de peine que también actúan como amortiguadores a la hora de ocurrir un temblor. A diferencia de los cojines gelatinosas no se colocan sobre la base del edificio, sino entre las vigas. Estas placas eran utilizadas como soportes de las tuberías instaladas en las plantas nucleares, pero los mexicanos descubrieron que podrían tener otro uso; ahora las placas de unos 40 centímetros de ancho por unos 40 centímetros de largo son utilizadas como dispositivos disipadores de energía. A diferencia de los cojines gelatinosos, resisten temblores largos y lentos. Martínez, quien ha experimentado con las placas de acero dice que cada una puede llegar a costar 2.000 dólares.

Contar con una edificación más segura implica un costo adicional. Salvar vidas o salvar edificaciones y vidas? es el dilema que se plantean los constructores ante las nuevas innovaciones. Martínez dice que Colombia puede importar de México las placas de acero en forma de peine. Pero implicaría un incremento del tres por ciento al costo total de la nueva edificación.

Precisamente los costos que implica contar con diseños estructurales que salven vidas y y al mismo tiempo protejan el patrimonio invertido en una edificación ante un eventual sismo, será el tema de debate en el Congreso de la República cuando se presente el Nuevo Código Colombiano de Construcciones Sismoresistentes que ya está listo y que se encuentra en manos del Ministerio de Obras.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.