AUTOCRÍTICA EN CONSEJO SUPERIOR DE JUDICATURA

AUTOCRÍTICA EN CONSEJO SUPERIOR DE JUDICATURA

Luego de tres años, un mes y ocho días de trabajo tras su creación en la Carta Política de 1991, la Sala Administrativa del Consejo Superior de la Judicatura está en el ojo del huracán. En el Congreso, incluso, cada vez son más fuertes los vientos a favor de la remoción de sus miembros.

24 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Desde el 16 de marzo de 1992 -fecha de inicio de sus labores-, los seis integrantes entraron en disputas jurídicas que algunos de ellos han calificado como producto de intereses personales. Es el caso de la elaboración de listas de candidatos para suplir vacantes en el Consejo de Estado y la Corte Suprema.

Más tarde, desataron una encendida rivalidad con sus colegas de la Sala Disciplinaria, atizada aún más por un fallo de la Corte Constitucional que aclaraba los límites de sus atribuciones. Esto en medio de agudas quejas -ventiladas ahora en el Congreso- acerca del manejo de los recursos y la atención de las necesidades de la Rama Judicial.

Pero, a pesar de los primeros forcejeos, el clímax de las críticas hacia la tarea de la corporación está apenas por venir.

La petición de renuncia de sus integrantes -por parte del senador Luis Guillermo Giraldo a propósito del debate a la ley Estatutaria de la Justicia- encontró eco en el corazón del propio del Consejo.

La ex presidenta de la Sala Administrativa, Luz Stella Mosquera, pidió al senador Giraldo iniciar el respectivo juicio de responsabilidades, a fin de determinar cuáles han sido los magistrados que no han cumplido a cabalidad con su labor.

Según la jurista, la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado debe aprovechar este momento y hacer claridad absoluta en cuanto al proceder de cada uno de los magistrados frente a las funciones que les competen como integrantes de la corporación .

La solicitud la hizo la ex presidenta de la Sala Administrativa en carta enviada al senador Giraldo.

Giraldo dijo ayer a EL TIEMPO que se trata de una propuesta viable y que se evaluará en el interior de la Comisión de Asuntos Constitucionales del Senado.

En criterio de la magistrada, el país -y en especial los empleados, funcionarios y magistrados de la Rama Judicial- tienen derecho a conocer, a ciencia cierta, cuál ha sido el manejo dado no sólo a sus intereses y necesidades sino a las expectativas en torno al manejo administrativo de la justicia.

Las críticas contra la Sala Administrativa van desde el exceso de viajes de sus miembros y la falta de sensibilidad frente a las necesidades de la Rama Judicial, hasta la ausencia de agilidad en los procesos de toma de decisiones.

Los cuestionamientos, incluso, están consignados en un informe elaborado por un consultor del Banco Interamericano de Desarrollo, el cual aún no ha sido desmentido por la Sala Administrativa.

Así, dijo la jurista al senador liberal, comedidamente le solicito que, con fundamento en las pruebas que usted debe tener para respaldar las aseveraciones que en torno a este tema ha planteado, promueva el respectivo juicio de responsabilidades .

La renuncia Por favor, señores magistrados, -dijo Giraldo- renuncien porque estamos perdiendo la guerra por la justicia. Han demostrado que no han sido capaces de ganar la batalla en favor de la justicia. Renuncien y dejen que la lucha se libre con otras personas y otros instrumentos .

A juicio de Giraldo, los miembros de la Sala Administrativa son excelentes juristas, pero no han demostrado en los últimos tres años una capacidad real para adelantar su trabajo.

En la misiva, la magistrada dejó en claro que en la discusión del proyecto de ley Estatutaria de la Justicia no se ha cuestionado la importancia de las funciones asignadas a esa corporación por la Constitución.

Ello permitiría inferir -dijo la magistrada- que al menos, en su muy ilustrado criterio, la Sala Administrativa del Consejo Superior representa un acierto del constituyente de 1991 .

Rama a la deriva En opinión de Giraldo, durante los últimos tres años, la Rama Judicial ha estado incontrolada. Esto tal vez porque la Sala Administrativa se está ocupando de lo que no le corresponde o porque está mal organizada .

En la Sala -dijo Giraldo- he visto evidentes irregularidades, pero no quiero atribuirlas a la mala fe. Tal vez se trata de orgullo, soberbia o excesos de sus propios magistrados .

Qué decir de los viajes? Ni los magistrados de la Sala Administrativa cumplen lo que reglamentan. Dijeron que los desplazamientos, los autorizaba la Sala de Gobierno de esa corporación -de la cual hacen parte integrantes de la Sala Disciplinaria-, pero no todos esos permisos se han tramitado por esa vía , afirmó.

No creo que ahí, en este caso, haya un delito; tal vez eso obedece al orgullo, pero los magistrados de la Sala Administrativa en sus decisiones no pueden transgredir los reglamentos. Eso les queda muy mal , concluyó.

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