ENTRE EL COLEGIO Y LOS PADRES

ENTRE EL COLEGIO Y LOS PADRES

El padre es un hombre muy alterado, que no tiene tiempo para ir a conocer la escuela donde se educan sus hijos. De modo que cede esta obligación a la madre.

12 de junio 1996 , 12:00 a.m.

La crianza de los hijos Es la madre la que se entiende con los maestros y con el director, la que se preocupa por conseguir los libros y los cuadernos, por el uniforme si lo exigen, por la hora de salir a esperar el bus, etc.

Y que hay de malo en eso?, es una simple división de tareas, que resulta práctica, dirá el padre que se sienta retratado en estas líneas. No hay que mostrarse receloso. En principio, así debe ser, porque la madre, si no trabaja también en la calle, tiene más tiempo para atender ese frente.

Pero. debe ser tan absoluta la no intervención del padre en las relaciones hogar-escuela? Hasta qué punto es verdaderamente imposible para el padre concectarse algo más con el maestro, el director, el personal de la escuela donde se está preparando al hijo para que pueda avanzar en la vida?.

Lavarse por completo las manos en este sentido es una falla del padre, y el hijo siempre se lamentará, así no diga una sóla palabra, de que solamente sea la madre quien se entienda con el mundo escolar al que se le incorpora, casi siempre sin consultar su opinión.

Existen oportunidades para que todo padre establezca un mínimo al menos de relación con ese mundo escolar. Para el hijo resulta estimulante que el padre vaya, así sea de vez en cuando, a hablar con sus maestros, o a conocer parcialmente la escuela, sus necesidades, sus problemas.

Ceremonias rápidas Una oportunidad se presenta el primer día que el niño debe concurrir a la escuela. Si asiste por la primera vez, quizá sea muy pequeño y tenga algún temor por el ambiente desconocido, tan distinto al de la propia casa.

Si regresa después de las vacaciones, quizá haya tenido ya tropiezos en alguna materia, o dificultades, o malas relaciones con alguna maestra...En todo caso, para cada niño será mucho más reconfortante ir el primer día de escuela acompañado por sus padres.

No solamente por uno, sino por los dos. Puede parecer una ceremonia superflua, pero la vida del adulto está llena de este tipo de ceremoniasque no se rehuyen. Entonces. porqué no acompañar en sus pequeñas experiencias solemnes al hijo de pocos años?.

Es cuestión de un rato y puede ayudar muchísimo a la tranquilidad sicológica del niño, y a su mejor disposición para el estudio.

El padre de familia siempre será el mejor modelo para sus hijos. De su comportamiento muchas veces depende el destino de su hogar y su familia.

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