UN EMPATE QUE GENERÓ INCIDENTES EN BARRANQUILLA

UN EMPATE QUE GENERÓ INCIDENTES EN BARRANQUILLA

Por su sonrisa cuando regresaba al banco, luego de entregar indicaciones a sus pupilos y por sus últimas actuaciones en la dirección técnica de Junior hasta la anterior temporada, pensamos que Julio Comesaña, había entendido que el fútbol es diversión y los estadios no deben convertirse en escenarios de batallas campales.

24 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Pero, como decían los abuelos, loro viejo nunca aprende a hablar . El entrenador nacido en Uruguay y nacionalizado en Colombia peló el cobre, justo luego del segundo gol de Cristian Montecinos que selló el agónico empate 2-2 de Junior sobre Independiente Santa Fe, en tiempo de reposición.

Salido de casillas, tal vez porque ya se creía ganador antes del pitazo final, el timonel ingresó a la cancha con la intención de agredir al silbato Alberto Duque y de no ser por la intervención de sus dirigidos y del capitán de Junior, Carlos Valderrama, las cosas se hubieran ido a mayores.

Por qué? Cualquiera que sea el motivo, supuesta falta del chileno a un defensor santafereño o por la prolongación en tiempo 49 minutos en total, 44 en tiempo oficial de juego, luego de los cinco minutos en la demora del tiro penal al comienzo de esa etapa que detuvo Mondragón, no justifica esa actitud. Y menos para irse después lanza en ristre con cuanta persona se encontrara a su paso.

El técnico salía del campo acompañado por Valderrama y Suárez, cuando le salió al paso un periodista de televisión. Dos veces le dijo el estratega que no quería hablar, pero el periodista insistió. Comesaña decidió tomar los cables para tratar de romperlos.

Y con Comesaña, belicosa conducta de su asistente Alvaro Polaco Escobar y del presidente la institución, Edgar Plazas, y toda la banca técnica capitalina que molestó y distrajo al inmaduro e inseguro árbitro Alberto Duque.

Duque ablandó a punta de pito y tarjetas al Junior en la primera parte. Y en las dos jugadas previas a los goles de Tilger hubo faltas que no sancionó. Claro que en la segunda parte, perdonó de la expulsión a Briasco por falta al goleador santafereño y luego el concierto de tarjetas fue para Santa Fe.

Un arbitraje malo, en términos generales, para un partido bueno, que la gente en la tribunas esperaba con ansías por la paliza que deseaban ver de su equipo al rival, orientado por su antiguo director técnico, que no tuvo el comportamiento frente a una afición que en el pasado reconoció su título de la temporada 93.

El vestuario capitalino no se abrió, mientras en la rueda de prensa, el entrenador local, Carlos Restrepo, reconoció el dominio de su equipo y consideró justo el empate.

Santa Fe tuvo contudencia y a nosotros nos faltó la claridad de otras tardes, y a veces jugamos solo a los pelotazos para que Mondragón se luciera más , remató el entrenador de la institución barranquillera.

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