VENGANZA A PUÑALADAS CONTRA LA SECTA AUM

VENGANZA A PUÑALADAS CONTRA LA SECTA AUM

Ayer domingo en Tokio fue muerto a cuchilladas un importante dirigente de la secta Aum, cuando salía de una de las sedes de la secta en Tokio, a manos de un extremista de derecha.

24 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El incidente fue visto por televisión, ya que el ataque se produjo cuando Hideo Murai, de 36 años, identificado como jefe del ministerio de Ciencia y Tecnología , y quien se ha presentado diariamente ante los periodistas para defender a la secta, fue mortalmente herido a puñaladas frente a esa sede, cuando salía de las oficinas del culto en el centro de Tokio.

Murai regresó a las oficinas del culto tambaleando y sangrando abundantemente, poco después fue sacado en una camilla con una máscara de oxígeno en la cara y llevado al hospital.

Los noticieros de la televisión, difundidos en la entrada de la sede Aum en Tokio, dijeron que la policía arrestó al autor del ataque, Hiroyuki Jo, de 29 años y miembro de una organización ultraderechista.

La policía dijo que el atacante había esperado durante unas ocho horas frente a las oficinas de la secta y se encontraba entre una multitud de espectadores cuando se abalanzó sobre Murai y lo apuñaló en la cintura.

La cadena de televisión japonesa informó que el arrestado es un surcoreano radicado en Japón, y dijo a la policía que trató de aplicarle un castigo , por los problemas causados por el culto Aum Shinri Kyo en las redes del metro en Tokio con gas sarín. El atacante le lanzó a Murai tres golpes con un cuchillo de cocina pero le causó sólo una herida.

Un vocero del culto dijo a periodistas en el hospital, que Murai había fallecido en el quirófano tras ser apuñalado delante de la sede de su organización en el centro de la capital japonesa.

El departamento a cargo de Murai ha sido vinculado con las investigaciones químicas de la secta, pero en sus declaraciones para la televisión, Murai niega que la secta hubiera producido el gas neurotóxico sarín, diseminado durante el atentado del 20 de marzo en los subterráneos de Tokio y que provocó 12 muertos y 5.500 intoxicados.

El culto ha negado toda vinculación con el atentado de marzo en los subterráneos de Tokio, y con los dos casos ocurridos la semana pasada en la cercana ciudad de Yokohama, donde muchas personas que se hallaban en una estación ferroviaria y en una galería comercial sufrieron las consecuencias de las emanaciones de un gas tóxico, extrañamente liberado.

Aunque la policía allanó las instalaciones de la secta e incautó toneladas de productos químicos, potencialmente peligrosos para la fabricación de gases tóxicos y arrestó a más de un centenar de sus adherentes bajo una variedad de cargos, no ha podido relacionar directamente a ninguno de ellos con el atentado en los subterráneos del metro en Tokio.

La policía mantiene las órdenes de arresto contra 20 miembros del culto, bajo sospechas de producir el gas sarin como intento para cometer asesinato.

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