SE FUE BYRON DE EL BARNE

SE FUE BYRON DE EL BARNE

El lunes pasado, en horas de la tarde, Byron de Jesús Velásquez, uno de los asesinos del ex ministro Rodrigo Lara Bonilla quedó en libertad. Se mostró arrepentido por el delito que cometió. Voy a atrabajar y a estudiar en Medellín , expresó.

31 de marzo 1995 , 12:00 a.m.

A las cinco de la tarde, el Chevrolet Swift blanco estacionó en el interior, de la entrada principal de la Penitenciaría Nacional El Barne. Lo conducía una joven. Junto a ella estaba Mamá Ofelia , una mujer de 60 años de edad que ha consagrado los últimos nueve al cuidado de los reclusos de todo el país. Y en el puesto de atrás, con la cara cubierta por una chaqueta color ladrillo, venía Byron.

Cuando la guardia abrió el portón verde, la conductora del automóvil aceleró y emprendió a gran velocidad el viaje con destino a Bogotá. Velásquez no permitió detener el vehículo.

Byron de Jesús vestía una camisa floreada, jean, y zapatos deportivos. Lucía cabellos y bigote monos. A su salida, su aspecto había cambiado mucho. Ya no era el joven al cual el acné de la adoslecencia lo acompañó en la cárcel Modelo. Ni el muchachito antioqueño que en 1984 había llegado a Bogotá a cumplir una tarea del Cartel de medellín.

La inexperiencia, la falta de madurez y las ganas de conseguir dinero, lo enviaron a prisión. El 30 de abril de 1984, participó en el asesinato del ex ministro Rodrigo Lara Bonilla. Aquel día conducía la motocicleta en la cual transportó al sicario que disparó contra Lara y quien murió durante el enfrentamiento con las autoridades.

De La Modelo a El Barne Byron permaneció en El Barne casi tres meses. El día en que lo encontraron divirtiéndose en La Calera, en las afueras de Bogotá, la Fiscalía decidió trasladarlo de La Modelo. Fue a finales del año pasado.

La vigilancia fue reforzada en los alrededores del penal. Y a varios vecinos de El Barne no les gustó la idea de que lo hubieran traído a esa cárcel. El castigo para Byron era mínimo, pues le faltaban pocos meses para salir en libertad condicional luego de purgar casi once años.

Un juez lo había condenado a 16 años de prisión. Pero por buen comportamiento la pena le fue reducida.

En el último año de reclusión, Byron tenía permisos especiales para abandonar la cárcel. Regularmente salía 72 horas. Sin embargo, por pegarse sus escapaditas de La Modelo, fue trasladado a El Barne.

Desde que llegó a la penitenciaría boyacense, los organismos del Estado estuvieron atentos de la situación de orden público que se pudiera originar con su ingreso. Pero éste nunca se alteró.

Los días de visita venían amigos y familiares a saludarlo. Le daban ánimos y consejos para que cuando saliera de la cárcel no tuviera temor de nada.

El tiempo que permaneció recluido, tanto en La Modelo como en El Barne, lo dedicó a validar el bachillerato y a fabricar artesanías.

Estoy arrepentido : Byron La rápida salida de Byron de Jesús para evadir a la prensa el día que logró su libertad, evidenciaba que él no quería dialogar. Durante el trayecto de El Barne a Tunja, el Chevrolet cambió varias veces de rumbo y de conductor.

En la capital boyacense se perdió el rastro de Velásquez. Gustavo Salazar Pineda, abogado defensor de El Tomate, y quien asesoró en los últimos meses a Byron, tenía confianza de que éste accediera a dar su testimonio a los medios de comunicación.

El es un joven rehabilitado que quiere enmendar su falta. Realmente no tiene plata para vivir, pero es posible que Juan Diego (El Tomate), lo ayude porque empezaron una amistad en la cárcel. Ellos se conocieron aquí , dijo Salazar.

En cercanías del sitio La Capilla, vía a Bogotá, las luces del Chevrolet dieron la señal. Gustavo Salazar hizo el pare. Metros más adelante frenó el vehículo donde viajaba Byron. Después aceptó dialogar.

A mí la fianza me la pagó El Tomate. El me regaló los 238 mil pesos de la caución, porque yo no tenía plata. Estuvimos en el mismo patio, pero la amistad fue apenas de ocho días , exclamó Byron de Jesús, mientras se mostraba arrepentido por haber participado en el asesinato de Lara Bonilla.

Ese ha sido el error que he cometido en mi vida y por el cual pagué once años. Quiero enmendarlo. Desde antes y después, yo he visto el daño tan grande que me hice. Estoy arrepentido .

Pero Velásquez considera que el tiempo que pasó en la cárcel no lo puede recuperar. En la prisión aprendí mucho. Yo quiero terminar el bachillerato y espero que alguien me dé la oportunidad para trabajar. La juventud debe pensar y mirar qué es lo que va a hacer en el futuro, y no hacer daños. Byron era un joven que no pensaba, que no razonaba, porque la juventud primero actúa y luego piensa. Y en la reclusión aprendí a pensar .

Y el lunes en la noche, Byron se reuniría con su familia en Bogotá. Y el martes viajaría a Medellín. Allá me voy a radicar. Voy a trabajar para vivir. No tengo plata y lo pueden constatar yendo al sitio a donde me voy .

Luego volvió al Chevrolet. Detrás suyo subió Mamá Ofelia . Y le siguieron los dos abogados en una camioneta. Dejó a Tunja con la intención de parar en algún restaurante del camino y de llegar a Medellín el martes, donde la madre que aguardó todos los días, durante casi once años, la llegada de su hijo, lo estaba esperando con los brazos abiertos para darle consejos.

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