TRUJILLO LLORÓ DE NUEVO AL PADRE TIBERIO

TRUJILLO LLORÓ DE NUEVO AL PADRE TIBERIO

La memoria sigue viva después de cinco años. Los peregrinos de distintos sitios del país volvieron ayer a recordar al padre Tiberio de Jesús Fernández Mafla, cuyo cuerpo mutilado flotó el 23 de abril de 1990 en el río Cauca.

24 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Esta vez la violencia no produjo amnesia. Muchos hablaron de su sepelio en una cripta de la iglesia del Perpetuo Socorro de Trujillo. Ese día, pese al miedo, todos acompañaron el desfile.

El padre Tiberio era un símbolo de paz en medio de los secuestros, torturas y asesinatos de 107 personas ocurridos entre 1989 y 1990 en Trujillo, al centro del Valle del Cauca. Por eso, también fue una de las víctimas y su cadáver solo pudo ser reconocido por un platino en una de sus piernas.

El Estado, al ser confirmada la acción de miembros de las Fuerzas Armadas junto con narcotraficantes, recientemente aceptó su responsabilidad en esos hechos. Una gota de esperanza en un mar de impunidad , era uno de los mensajes de más de dos mil personas de diferentes lugares del país, que el sábado volvieron a rechazar la masacre.

Desde el Alto de La Virgen, a cuatro kilómetros en la vía a Riofrío, llegaron delegaciones de Cartagena, Barranquilla, Barrancabermeja, Sincelejo, Ibagué, Neiva, Popayán, Bogotá, Buenaventura, entre otras ciudades. Al peregrinaje se sumaron ciudadanos norteamericanos, ingleses, venezolanos, ecuatorianos, franceses, suecos y suizos, que caminaron voluntariamente como una respuesta a los éxodos forzados por la violencia , como lo expresó el sacerdote jesuita Javier Giraldo, Director de la Comisión Intercongregacional de Justicia y paz.

La gotas de lluvia que caían sobre los asistentes se confundieron con las lágrimas y lo aplausos. Peregrinar es buscar un nuevo mundo -dijo el padre Giraldo- es una manera de acompañar a los familiares y enemigos de las víctimas de Trujillo, tras cinco años de hacerlo en silencio. Es caminar solidariamente por los 20.000 asesinados por razones políticas, 2.000 desaparecidos, 600.000 desplazados por la violencia de los últimos 15 años, de las 2.077 víctimas de la limpieza social en Colombia .

Se evocó desde el centro del Valle, los innumerables Trujillos de Colombia donde existen los campos asolados por la muerte y corren los ríos de sangre que llegan a un mar de impunidad .

El clero, en cabeza de Monseñor Guillermo Vega, Presidente de la Comisión Justicia, Vida y Paz del Episcopado colombiano, planteó la exigencia de disolver los grupos paramilitares y adoptar medidas inaplazables contra la impunidad, como la restricción del fuero militar, crear una comisión de esclarecimiento e implementación de mecanismos para enjuiciar a los responsables y la búsqueda de un compromiso entre las partes para la humanización del conflicto armado y la negociación del mismo.

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