EL EJÉRCITO LLEGÓ PARA QUEDARSE

EL EJÉRCITO LLEGÓ PARA QUEDARSE

Con un rotundo: el Ejército llegó para quedarse , el comandante del Ejército, general Harold Bedoya Pizarro, saludó ayer a las 17 comunidades motilón-barí que habitan en la selva de la Serranía de Los Motilones, al norte del Catatumbo, para las que este domingo fue como el día de su descubrimiento.

24 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Ayer la comunidad estaba de fiesta. Por primera vez el propio comandante del Ejército Nacional, general Bedoya, y una comisión de la Gobernación de Norte de Santander, encabezada por el mandatario seccional, Sergio Entrena, llegó hasta esa apartada región, a 3.700 metros sobre el nivel del mar.

El motivo: realizar una brigada cívico-militar en la espesa selva, en inmediaciones de la frontera con Venezuela, para llevarles a los indígenas recreación y algo de salud.

En la acción participaron soldados acantonados en Norte de Santander, la Gobernación, la Alcaldía de Cúcuta, Ecopetrol y varias industrias privadas que unieron sus esfuerzos para conseguir 60 millones de pesos y llevarles a los indígenas atención médica, odontológica, servicio de peluquería, dotación de útiles escolares y uniformes para los equipos locales de fútbol.

Después de volar una hora en helicóptero desde Cúcuta, la comisión llegó hasta la selvática zona, en donde fue recibida por 17 caciques delegados de cada una de las comunidades que reúnen a 2.600 indígenas.

Bedoya dijo que la presencia del Ejército en la zona era un importante paso para que el soldado y el indígena sean una misma Colombia y garantizó la presencia de las fuerzas del orden en esa apartada región.

A lo que Daniel Caifana, el cacique motilón comisionado para recibir a los visitantes, le respondió que los indígenas esperaban que esta no fuera ni la primera ni la última vez que los veían por allí.

Y es que para estas comunidades, a lo largo de su historia, lo único que han visto es el abandono estatal y por ello se han dispersado en territorios venezolano y colombiano, pues para ellas no existe el concepto de frontera y lo único que buscan en solucionar sus principales necesidades.

El gobernador Entrena se mostró preocupado por las 1.500 hectáreas de cultivos ilícitos que, según estudios de su despacho, hay actualmente en la Serranía y dijo que es vital el apoyo del Gobierno Nacional al Plan Alternativo de Desarrollo que puso a su consideración y el cual demanda inversiones por 11 mil millones de pesos para adelantar la sustitución de cultivos sin perjudicar a la comunidad.

En tanto que Roberto Dacsarara, jefe de asuntos indígenas ante el Gobierno Nacional y vocero de la comunidad, le solicitó a las autoridades departamentales y nacionales apoyo económico para dotar de vivienda y salud, principalmente, a los habitantes de esa región.

Por ahora, los indígenas recibieron mercados, medicamentos, botiquines, útiles escolares, fueron vacunados y tuvieron un día de esparcimiento con el grupo de danzas del Ejército y el partido de fútbol que pudieron jugar gracias a los uniformes que les llevó la acción cívico-militar.

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