Tras la descendencia del poeta

Tras la descendencia del poeta

“Yo te pregunto, ¿dónde está mi hijo?”. Ese verso de Pablo Neruda fue el punto de partida de El caso Neruda, la más reciente novela del chileno Roberto Ampuero.

03 de noviembre 2008 , 12:00 a.m.

El escritor cuenta que se embarcó en esta historia porque al leer ese fragmento del poemario Los versos del capitán (que Neruda escribió clandestinamente para Matilde Urrutia, en 1952, cuando eran amantes) se dio cuenta de que allí había quedado consignada la dolorosa búsqueda de Neruda por un hijo.

“Sólo conocemos al Neruda que lo tuvo todo, fama, mujeres, amigos, dinero, el Nobel. Pero no al que en 1973, cuando presiente que su fin y el del gobierno de su amigo Salvador Allende están cerca, repasa lo que añoró en secreto y no alcanzó”, dice Ampuero.

Y es que no hay que olvidar que Neruda tuvo con una esposa javanesa una hija que nació con hidrocefalia y murió en 1943, y que Matilde Urrutia sufrió numerosas pérdidas, que frustraron el deseo del poeta de dejar descendencia.

“Sospecho que intuía que la trascendencia no sólo la dan los poemas, sino también los hijos; no sólo la tinta, sino también la sangre”, comenta Ampuero.

Es justamente este hecho de la vida del poeta chileno, el que sirve como argumento de la novela El caso Neruda. En ella, el Nobel le encarga a Cayetano Brulé, un joven investigador que averigüe si en un amorío que él, el poeta, tuvo con una mujer mexicana, ya casada, llamada Beatriz de Bracamonte, engendró la que sería su única hija.

En la novela, Neruda escapa de Beatriz en Xochimilco, la noche de 1942 en la que ella le revela que está embarazada de él y no de su esposo. En ese momento, el poeta no quiere volver a pasar por la experiencia de ser padre, porque haber tenido a una hija con hidrocefalia lo marcó de manera radical.

“Ese periodo tan doloroso de su vida lo dejó muy bien plasmado en una serie de poemas muy tristes. Sobre todo, en uno titulado Enfermedades en mi casa, en el que deja ver lo terrible que fue para él ver, comprender y asumir que su hija era una niña enferma y con muy pocas posibilidades de sobrevivir”, dice el escritor.

Cuando Neruda deja a Beatriz, ella se encarga de desaparecer casi por completo y para siempre de la vida de Neruda. De esa manera, se lleva consigo el secreto que el poeta necesita conocer para morir tranquilo.

El personaje de Neruda Ampuero asegura que, de alguna manera, su vida siempre estuvo marcada por la huella del Nobel y que por eso, fue inevitable escribir El caso Neruda.

Recuerda, por ejemplo, que la casa en la que creció, en Valparaíso, estaba ubicada muy cerca de la del poeta y que desde su infancia fue consciente de la envergadura del personaje cada vez que lo veía pasar por la avenida Alemania, la calle en la que vivían.

“Entre muchas otras cosas, era el dueño de los poemas con los que uno enamoraba a sus novias. Tuvo una posición muy de izquierda y muy progresista en Chile. Estuvo vinculado con grandes figuras de la intelectualidad y la política del siglo XX y, por si fuera poco, fue reconocido con el Nobel”, dice Ampuero y agrega que “así es imposible no volcar todo el interés ante este personaje”.

Sin embargo, aclara que ese deseo entrañable de Neruda de tener descendencia es un aspecto que los críticos y biógrafos han olvidado. “Tendemos a ver a Neruda como un hombre infinitamente exitoso, que todo lo que deseó lo tuvo y yo creo que en la literatura es interesante explorar al ser humano también en sus fracasos, en sus deseos insatisfechos y, más que nada, en sus contradicciones”.

En ese sentido, el escritor cuenta que para construir el personaje de Neruda intentó llegar a su esencia humana leyendo mucho sobre su vida, especialmente lo que dicen de él las mujeres que lo conocieron, pues evidentemente, fue un “hombre de muchos avatares amorosos. Pensaba que solamente podía ser un gran poeta si estaba enamorado de forma apasionada; lo cual, lo llevaba a buscar siempre nuevos amores porque, cuando sus relaciones se encontraban en su etapa más estable, él sentía que se le iba la inspiración poética. Él amaba a fondo para escribir a fondo”.

El caso Neruda, al igual que las demás novelas de Ampuero, gira en torno a mujeres. A las que el Nobel amó y a las que abandonó y, cómo no, a la hija que busca. Esto se debe a que Ampuero es un convencido de que la vida gira en torno a la mujer. Para la muestra, Beatriz, la joven amante mexicana de Neruda, que resulta una figura atractiva por los velos de misterio que la envuelven, por sus sorprendentes desplazamientos por el mundo, su inteligencia e independencia, porque se hizo cargo de su hija, dejando de lado a Neruda, que la había rechazado en el embarazo.

“La novela parte de la realidad y le insufla imaginación. En América Latina se está leyendo como biografía, aunque yo subrayo que es literatura, pero ese es el poder de la literatura. A veces es más verosímil que la historia real”, sostiene Ampuero

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