EL DOCTOR TURBAY:

18 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Ochenta años en la vida de una persona son mucho más, ciertamente, que un simple registro cronológico. En la serena cumbre de esos años lo que se configura en máximo grado es un auténtico testimonio sobre un transcurso vital, sobre una época, sobre un escenario en el cual se han dado pasos innumerables.

En mayor grado es apreciable esa circunstancia en casos como el del doctor Julio César Turbay Ayala, actual Embajador de Colombia ante la Santa Sede Apostólica, quien precisamente en esta fecha llega, en envidiables condiciones físicas e intelectuales, a esa cumbre humana. Y lo es por la sencilla razón de que pocas trayectorias han estado tan próximas e inmediatas a la realidad del país, a sus gentes, a sus realizaciones materiales y espirituales. Desde no pocas funciones en la escala municipal hasta la Presidencia de la República, incluyendo el gabinete ministerial, la representación del país en el exterior, la activa participación en las corporaciones públicas, la personalidad del doctor Turbay ha estado siempre presente, con inteligencia y diligencia, con insuperable espíritu de servicio e identidad plena con los altos destinos nacionales.

Pocos colombianos como él, sin duda, han conocido tan cercanamente al país y a sus gentes, a las que ha servido con voluntad inquebrantable, con honestidad sin tacha y vocación infatigable. Lo saben muy bien todos los colombianos, que hoy le hacen llegar muy francas y cordiales congratulaciones.

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