Crisis curativas

Crisis curativas

La vida es sabia y una crisis es el aguijón que necesitas para abandonar patrones negativos, sacudirte del letargo y atreverte a cambiar. La crisis te reta a combatir viejos hábitos y ajustarte a una realidad siempre mutante. Puedes crecer con la crisis y convertirla en una oportunidad si eres humilde con tus errores, y tienes dedicación y un alma en paz.

31 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

El desafío es sanar heridas internas, silenciar el Ego y no apoltronarte en el sillón del orgullo como ‘los seres oscuros’, cuya vida está marcada con el estigma del mal y una crisis los desinstala para que cambien. Al ‘ser oscuro’ lo corroe la deshonestidad y conoce las palabras limpieza y nobleza en el diccionario, no en su alma y en su caminar. Una crisis despierta al inconsciente y eleva aún más al entusiasta.

Cuando estés en el desfiladero sé paciente ya que en la vida de todo ser humano se alternan los días de luz y de sombra. No te rindas, busca otras estrategias, pon a raya el miedo y confía siempre en nuevas posibilidades.

Afianza tu esperanza y apóyate en la fe que te da alientos y energía. Acaso es el momento para actuar con decisión y ejecutar lo que hasta ahora venías posponiendo.

Piensa en el miedo que siente un pichón cuando va a volar por primera vez: Le tiembla el cuerpo, pero se lanza y descubre que sí podía y que el temor era sólo un fantasma de papel. Atrévete a volar, confía en Dios, confía en ti y cree sin un atisbo de duda que lograrás lo que buscas con pasión y perseverancia. La vida y el amor tienen muchos enemigos, y uno de los más letales es el desaliento. Es un duende que se esfuma con una fe irreductible y en comunión con Dios.

Asume las crisis con esperanza, no como castigos, sino como una bendición oculta, como una ocasión que la vida te da para soltar lastre. Una crisis o una ruptura pueden debilitarte, pero nada apaga el fuego de una fe firme y un amor sincero. El sol brilla detrás de las nubes si aprecias todo lo bueno y la soberbia no te enceguece. Tú eliges manejar tu mente o dejar que ella te maneje a ti y sea esclava de viejos hábitos. Repite afirmaciones amorosas y positivas con persistencia y evita un diálogo interno paralizante: “Soy un fracaso… todo me sale mal… no puedo”. Imita a los secuestrados que, a pesar de estar presos 8 años como Óscar Tulio Lizcano, vencen las dudas y no claudican. Además, regresan a la libertad renovados interiormente después de semejante pesadilla.

Toma hoy tres buenas decisiones por la paz de tu alma: 1. Me comprometo a no hablar más de problemas, sólo de aprendizajes y pruebas necesarias. 2. Me comprometo a buscar soluciones, no a buscar culpables. 3. Me comprometo a ser compasivo, creativo y entusiasta. Una crisis es curativa, trae enseñanzas y te impele a explorar otros espacios y a seguir el sendero de la rectitud.

'' El sol brilla detrás de las nubes si aprecias todo lo bueno y la soberbia no te enceguece

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