SEMANA DE PASIÓN

Reflexionando durante Semana Santa sobre el deplorable estado de las vías que sirven a Bogotá, me surgieron dos hipótesis: o yo sé algo que las autoridades no saben, o ellas saben algo que yo no sé, pero en todo caso alguien debe estar en un error, porque sería un caso de cretinismo absoluto el que intencionalmente estemos dejando congestionar estas vías, sin traer a cuento las nefastas experiencias ya vividas en el Distrito.

22 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Miremos dos casos específicos. A la vera de la denominada Autopista del Norte se han producido una serie de desarrollos comerciales, tipo sanandresito, los cuales convertirán esta zona en otro Chapinero. Por más cabeza que se le eche al asunto, sigo sin entender la lógica que debe existir para haberles dado los permisos reglamentarios, sin que estas construcciones, que albergan 300 ó 400 locales, prevean más de setenta u ochenta establecimientos cada una.

La única explicación sería que se tuviera en mente abastecerlas vía transporte masivo, sin que tampoco existan los paraderos capaces de manejar este volumen. Dónde están entonces los aislamientos y el paisajismo que nos exigen las autoridades a los diseñadores cuando pretendemos desarrollar proyectos como Dios manda? Dónde está prevista la ampliación necesaria de la vía para los próximos cincuenta años? Qué tipo de planeamiento es ese, cuando de la docena de proyectos anunciados, solo tres o cuatro cumplen con las exigencias mínimas que debe tener este tipo de desarrollos? La mayoría de los otros son edificios de apariencia espontánea, que con seguridad no cumplen con los requisitos mínimos, por lo menos en materia de estacionamientos.

Ahora bien, no contentos con esa desgracia, las autoridades, en este caso departamentales, también han previsto el uso industrial sobre la carretera del norte, a la altura de Briceño-Gachancipá. De esta manera esta zona de la Sabana, hasta ahora impoluta, se convertirá en otra Bosa-Soacha, sin que nadie medie en tan deplorable asunto. No estoy hablando de los grandes desarrollos, tipo Mantesa o Leona, los cuales dan la impresión de haber sido construidos teniendo en mente el futuro de la carretera del norte, en su calidad de conector internacional. Estoy hablando de las pequeñas fábricas que se han venido asentando disimuladamente, sin que estas hayan previsto los aislamientos, el paisajismo o la zona de estacionamientos requeridos.

Ni qué decir de los comederos que prosperan a la sombra de estos desarrollos, los cuales utilizan las bermas de la carretera como zona de estacionamiento. Entonces no nos sorprendamos si dentro de cinco años la vía es intransitable a cualquier hora, ya que inexorablemente nos pasará lo acontecido con Bogotá, donde se colapsó su sistema vial, cogiendo a todo el mundo por sorpresa. Lo demás sólo ha sido castañear de dientes...

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