METAMORFOSIS DE UN INGENIERO A TAO

METAMORFOSIS DE UN INGENIERO A TAO

Después de abandonar a su esposa, sus dos hijos, su trabajo y los bienes, Fernando Gómez* espera que los extraterrestres lo rescaten en el Sakroacurio de Gámbita, un templo natural taoísta incrustado en las montañas de Santander.

17 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Este templo es muy diferente al que pisó en 1983, cuando le juró amor eterno a Carolina*, en una ceremonia católica.

Fernando, que en ese entonces tenía 22 años, estudiaba de noche ingeniería de sistemas y trabajaba de día en un cargo que servía para pagar casi todos los gastos caseros , recuerda Carolina. Once meses después tuvieron su primer niño y luego nació la niña.

En 1991 renunció a su puesto para invertir en un negocio. Quebramos, entramos a una crisis tremenda. Un familiar de él nos llevó a una reunión de los Taos, pero solo hablaron de cosas esotéricas. No quise volver , explica Carolina Sin embargo, Fernando siguió asistiendo y me di cuenta que a la gente le estaban lavando el cerebro, pero él me decía que yo era muy negativa , recuerda.

Dejó de asistir a las reuniones sociales, no resistía la música y ni el trago. Le decía a su esposa que la música tenía mensajes subliminales y no bailaba con ella ya que si le colocaba la mano en la espalda le robaba energía.

Me gustaba hacer aeróbicos con rock, pero él insistía en que la música contaminaba a los niños. Yo seguía saliendo a fiestas con nuestros amigos, que le decían que se había vuelto bobo .

Los cambios llegaron a la cocina. Comenzó con una dieta vegetariana macrobiótica taoísta . No consumía leche de vaca y ni carne, porque era comer cadáver. Tomaba leche de soya, jugo o agua. Llegaba con un frasco de miel que ellos le vendían por 40 mil pesos.

Dejamos de comer carne porque no podíamos preparar dos almuerzos. De vez en cuando salía a comer hamburguesas con los niños, pero a los ocho meses no aguantamos más , comenta Carolina. Entonces, Fernando comía en la casa de la suegra, ya que ellos también se habían metido a los Taos.

No le importaba si había plata o no. No tengo la culpa si no hay plata, Dios proveerá , decía él. La Iglesia Tao le pedía el 10 por ciento del sueldo, pero como no devengaba nada fijo, entregaba todo lo que conseguía a través de trabajos pequeños , recuerda Carolina, quien tuvo que trabajar como secretaria debido a la crisis económica que enfrentaban. El insistía en que no se podía apegar a lo material.

La nueva religión también se metió a la cama. Fernando dejó de tener relaciones sexuales con su esposa. Su idea era hacer el amor, pero evitar la salida del semen y con poder mental debía subir esa energía desde los testículos, cruzando por la columna vertebral, al cerebro , comenta la señora.

Me decía que para tener un hijo sólo podía eyacular un espermatozoide que me fecundaría inmediatamente, pero como ya teníamos dos, tuvimos que dejar de hacer el amor. Aunque le insistía, me rechazaba. Sin embargo, para él eso no fue suficiente, después no soportaba verme vestir, ni se bañaba conmigo , dice Carolina.

Me propuso cambiar la posición de la cama para encontrar el punto energético más favorable cada semana , recuerda la mujer, quien comenzó a pensar que su esposo enloquecía.

No se secaba el cuerpo con la toalla. Dejó de usar desodorante, champú, talcos y perfume porque tenían químicos. En vez de crema de dientes usaba cardamomo y para atraer energía todos los días se vestía de diferentes colores.

Al final éramos como dos amigos, dice Carolina. Hace dos años le propuse que nos separáramos. El me dijo que estaba hablando con las almas para que me perdonaran y la relación prosperara. Yo insistí y aceptó .

Carolina se quedó con los niños. Renunció a su trabajo y actualmente tiene un proceso por inasistencia alimentaria contra Fernando, ya que desde hace un año no le da dinero.

Ahora, cuando los niños están en vacaciones, Fernando se los lleva para el Sakroacuario de Gámbita. Cada vez que lo hace le advierto: si lo perdí a usted por culpa de su religión, no quiero perder ahora los niños , dice preocupada Carolina.

*Los nombres fueron cambiados por petición de la fuente.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.