LA SOLUCIÓN LLEGÓ DESDE EL BANCO...

LA SOLUCIÓN LLEGÓ DESDE EL BANCO...

Christopher Moreno nunca olvidará su debut en el fútbol profesional colombiano. Porque este morocho de 21 años, nacido en Bagadó, Chocó, apenas cinco minutos después de haber ingresado al terreno de juego, anotó el gol que le dio la victoria a Santa Fe sobre Envigado, 1-0.

17 de junio 1996 , 12:00 a.m.

A la salida de un saque lateral, el flaco Giovanni Mateus se volteó, se deshizo se la marca, pisó el balón para aplicar la pausa, esperó la salida de la defensa y la cuchareteó por encima para habilitar a Moreno, que aguantó el achique del portero Néstor Lotártaro y la acomodó a un rincón. Corría el minuto 41 del segundo tiempo y Santa Fe encontraba, por fin, el camino al gol.

Fue la jugada más brillante, casi que la única importante, de los 90 minutos caracterizados por la ausencia de talento en dos equipos muy limitados.

Santa Fe mejoró un poco en relación con el vergonzoso espectáculo ofrecido hace ocho días. Esta vez, al menos, los jugadores expusieron algo de ganas, aunque el buen fútbol volvió a estar ausente. Envigado, por su parte, se fue con la amargura de una derrota que no esperaba, porque trabajó para un empate que parecía sellado.

Apenas seis jugadas de peligro frente a los arcos se produjeron a lo largo de los 90 minutos en promedio, una cada 15 minutos, lo que habla del nivel del partido: enredo en la mitad de la cancha, faltas reiteradas, repetidas malas entregas y poca cercanía a los pórticos.

En el primer tiempo, la primera llegada de riesgo se produjo al minuto 23, luego de que José Fabio Murillo recuperó al borde del área rival, la sirvió al fondo a Jaime Choco Suárez y el centro de este lo cabeceó Gustavo Díaz cerca del poste. En el segundo, mientras tanto, los equipos se demoraron 26 minutos en crear peligro, y esta vez fue el visitante. Una devolución comprometida que obligó al arquero Rafael Dudamel a eludir dos contrarios y rechazar, con tan mala fortuna que Omar Suárez recogió el rebote y remató; con tremenda volada, de palo a palo, el venezolano evitó la caída de su marco.

El cuadro de Pablo Centrone se equivocó porque jugó muy lento, justamente el ritmo que le convenía a Envigado. Por el trámite paquidérmico del balón entre defensa y ataque, el onceno naranja se rearmaba fácilmente y, por eso, le costaba tanto a los delanteros rojos asediar a Lotártaro.

Además, Santa Fe, desde bien temprano, se partió entre la zona de volantes y la de atacantes, con lo que Léider Preciado y Díaz quedaron limitados a rebuscársela en los saques de Dudamel.

Pero, llegó la genialidad de Mateus y la certera definición de Moreno, un morocho de estilo desgarbado, algo aparatoso, que mostró ganas. Así, sin llegar a jugar bien, Santa Fe ganó y, de carambola, se montó en el liderato de la final de consolación. Por eso, la celebración de los jugadores y el técnico, como si hubieran ganado el partido de sus vidas. Una felicidad que deberán ratificar el jueves, cuando reciban a Medellín.

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