JAIME APARICIO

JAIME APARICIO

Desde muy pequeño Jaime Aparicio sufrió de miopía. A pesar de los enormes lentes integró casi todos los equipos deportivos en su colegio Berchmans. Fue futbolista, nadador, basquetbolista, beisbolista y, sin proponérselo, atleta.

08 de junio 1996 , 12:00 a.m.

En unos intercolegiados, cuando tenía 15 años, descubrió un deporte donde sus ojos no eran ninguna limitación: el atletismo. Nunca había entrenado este deporte y tampoco tenía los spikes (zapatos con clavos que usan los atletas). Sin embargo, ese día, en el estadio Pascual Guerrero, corrió los 100 metros y no solo ganó sino que además logró una marca de 11.1 segundos que, de inmediato, llamó la atención de los dirigentes deportivos del Valle.

Casi sin darse cuenta, una semana después, se vio con la camiseta del Valle compitiendo en Bogotá en un campeonato nacional. Luego vendrían los bolivarianos y más tarde los centroamericanos. Quedó campeón en todas estas competencias. También ganó en los Suramericanos, en los Panamericanos e incluso en los Estados Unidos, donde fue campeón en 1952, cuando vivía en Gainesville, un pueblo de la Florida donde estudiaba arquitectura.

Su marca bajó de 11.1 segundos a 10.5 en los 100 metros, y con la misma ingenuidad que se dio cuenta de que era bueno para correr, supo que también era bueno para saltar vallas. No lo hacía ni muy alto ni muy bajo.

Lograba la perfecta medida al saltar a un dedo de altura del obstáculo. Así pudo ser campeón panamericano corriendo 400 metros con vallas en 52 segundos.

Jaime Aparicio se retiró del deporte, en 1960, a los 28 años. Estaba cansado. La vida del deportista es muy dura y los entrenamientos diarios ya resultaban pesados por mi trabajo. Recuerdo que cuando fui secretario de obras públicas, el alcalde Harold Bohmer no entendía por qué me le desaparecía a las seis de la tarde. Esa era la hora de correr. Después mis otros compromisos laborales me impidieron seguir con el atletismo .

Ahora, a sus 65 años, no hace deporte ni siquiera los fines de semana. Jugó voleibol hasta cuando no lo llamaron más. Del atletismo solo queda el recuerdo y los campeonatos a los que asiste, pero esta vez a animar desde la tribuna. La última vez que corrí fue en 1992, cuando entrenaba para un campeonato seignor master (para gente mayor). Estaba a punto de quedar campeón suramericano pero se me reventó un tendón de la pierna derecha. Desde ese día decidí que el atletismo sería sólo por televisión .

Hoy a este arquitecto se le olvida a ratos que fue un gran atleta. No vive del recuerdo ni de la nostalgia de los triunfos deportivos. Vive feliz, rodeado de cemento, de ladrillos y de concreto.

Con su esposa Beatriz Jaramillo tiene una sociedad de construcción y prácticamente trasladan su vida a cada edificio que hacen. Ahí están desde el lote hasta que lo venden. Ahí Jaime Aparicio instala su oficina donde, por largos momentos se olvida de planos y pasa horas leyendo la teoría de la relatividad, la historia de los aztecas o los viajes espaciales.

Es tanta su pasión por estos temas que Aparicio, astrónomo aficionado, es actualmente el presidente del grupo de astronomía en Cali.

Ya no se escapa de su trabajo para correr. Ahora lo hace para sumergirse unos minutos en el espacio y viajar en alguna nave hasta Saturno o Venus.

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