AÚN NO ACABA LA SEMANA DE PASIÓN

AÚN NO ACABA LA SEMANA DE PASIÓN

Los buenos vientos que soplaban para los equipos de Bogotá al comienzo de la Copa Mustang-95 están a punto de convertirse en tormenta por cuenta de los resultados adversos.

22 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Millonarios, que arrancó como flamante subcampeón de la temporada pasada, hoy se encuentra amenazado seriamente por el descenso; y Santa Fe, que renovó la escuadra y pintaba para cosas grandes, está naufragando en sus propios en errores y parece condenado a la mitad de la tabla.

Son situaciones bien distintas, sin embargo, aunque en el fondo coinciden en algo: nadie sabe cuál es la raíz de los problemas.

Millonarios armó una poderosa escuadra, reforzada la nómina que en 1994 se lució, para encarar el doble compromiso torneo local-Copa Libertadores. Pero, como le ha sucedido a tantos equipos criollos y del resto del continente, el experimento fracasó: no es posible enfrentar dos retos tan importantes en forma simultánea sin verse obligado a sacrificar uno de ellos.

La tabla de posiciones es una muestra fehaciente: primero del grupo en la Copa Libertadores, con notable rendimiento en casa. Pero, en contraste, penúltimo del campeonato doméstico, con solo diez puntos de 42 posibles y apenas un triunfo. Eso, en buen romance, significa que el cuadro más laureado del fútbol profesional está amenazado por el fantasma de la Segunda División.

Hace unas semanas, los propios jugadores reconocieron que se habían aburguesado pensando en la Copa, que el ámbito local no les interesa, que les deben los premios del año pasado, que algunos no están en su mejor momento... Se habló también de roces con el asistente Alejandro Brand, pero este se fue y los inconvenientes no se resolvieron.

Sin embargo, desde el presidente Francisco Feoli, pasando por el técnico Vladimir Popovic y llegando hasta los futbolistas, nadie dice esta boca es mía. Se desmiente cualquier problema o rencilla interna. Lo malo de todo es que el equipo no mejora su nivel y los malos resultados continúan enterrándolo.

Hace una semana, en el clásico ante Santa Fe, hubo una leve mejoría. Leve y efímera, porque tres días después, ante el colero Huila, regresó el calvario. Y este se extendió antenoche, cuando se padeció otra goleada, 3-0, frente al Deportivo Cali. Los comentaristas de la Sultana del Valle coinciden en que si bien el marcador es exagerado -dicen que el partido estuvo equilibrado-, también reconocen que Millonarios no funcionó bien y pagó muy caros los errores individuales de sus jugadores.

Lo preocupante de la situación del onceno albiazul es que la semana entrante se reanuda el certamen continental y debe desplazar la primera nómina hacia Perú, para enfrentar al Alianza Lima. Es decir, viajan los mismos jugadores que aquí están fuera de onda, y se quedan aquellos que no fueron capaces con el reto. Oscuro panorama.

El problema está en que si a Millonarios lo eliminan de la Copa, cuando intente recuperar camino en el ámbito local puede ser demasiado tarde.

La historia roja no es tan dramática, pero es innegable el desencanto de la hinchada. La llegada del técnico Julio Avelino Comesaña despertó grandes expectativas, junto con la contratación de refuerzos como Rubén Darío Hernández (goleador de la temporada-94), Farid Mondragón, Harold Morales y Víctor Hugo Avalos, entre otros, hizo pensar que la época de vacas flacas quedaría en el pasado.

Sin embargo, las alegrías han sido opacadas por las tristezas y los altibajos. Hace 15 días, cuando el partido con Tuluá fue pospuesto por fallas en el fluido eléctrico y también estaba pendiente el clásico con Millonarios, Santa Fe matemáticamente podía llegar a la punta. Pero de esos seis puntos solo se consiguió uno, y en los partidos restantes el botín ha sido muy flojo: dos unidades (empates con Once Caldas y América y derrota ante Tolima).

Como resultado, Santa Fe hoy no ha podido cuajar, el propio Comesaña reconoce públicamente que no entiende qué pasa con los jugadores -que no aplican en el campo lo que aprenden en los entrenamientos- y se encuentra en la parte intermedia de la tabla. Lo que mortifica a la afición albirroja es que el equipo ha perdido puntos que parecían ganados, y siempre por errores tontos.

Y hay un agravante: el domingo, el cuadro capitalino comienza una gira de tres partidos a domicilio, precisamente a plazas donde la suerte por lo general les ha sido adversa (Barranquilla, Medellín con Nacional y Armenia). El ideal es que Santa Fe hubiera acumulado los puntos suficientes para irse tranquilo, pero tendrá que viajar con la presión de saber que cada punto que ceda después resultará muy difícil de recuperar.

Una especie de síndrome de Semana Santa, con pasión en rojo y azul, que tiene a los hinchas bogotanos penando por sus equipos. Hasta cuándo?

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