SOSPECHO DEL QUE PLANEA SU VIDA

SOSPECHO DEL QUE PLANEA SU VIDA

La reunión de las siete historias de Maqroll el gaviero es vista por su creador, el escritor Alvaro Mutis, como una suerte de corpus y organismo, el compendio de una vida.

16 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Empresas y tribulaciones de Maqroll el gaviero (Alfagura), ya va por la tercera edición en Colombia y será presentado en México el próximo 18 de junio. El libro reúne La nieve del almirante, Ilona llega con la lluvia, Un bel morir, La última escala del tramp steamer, Amirbar, Abdul Bashur, soñador de navíos y Tríptico de mar y tierra.

En su casa en Ciudad de México, en medio de una biblioteca numerosa y selecta, y con la compañía de tres gatos, el escritor habló sobre esta nueva edición.

Qué representa tener las siete historias reunidas? Representa una experiencia muy importante en mi vida de escritor. Estas novelas han ido naciendo en una forma en la que ha contado mucho el azar y una serie de circunstancias y disponibilidades mías como escritor que no conocía.

Por primera vez, con ese libro en la mano, dije ah bueno, entonces sí hice algo , no son siete libros que andan ahí desparramados. Me conmueve tener en la mano en un volumen las siete novelas y contra todo lo que me han preguntado, eso me da la idea de seguir escribiendo, serán ocho novelas o nueve, no sé. Nunca he sabido. Escribí con tanta irregularidad las siete novelas que en mitad de Un bel morir se me ocurrió la novela a la que le tengo más afecto que es La última escala del Tramp Steamer.

Al reunirlas las ve como una novela única? Los episodios de la vida de Maqroll no tienen un orden cronológico, nunca he dicho cuántos años tiene. Y sin embargo en este libro se va a ver un proceso vital de idas y vueltas, lo que en el cine se llama flash-back. Hay una corriente única, una unidad. A Maqroll siempre le sucede lo mismo, pero sigue por una razón que está explicada en una frase en La nieve del almirante en la que hablo de las caravanas: lo que importa de la caravana no son los caravaneros ni son los camellos ni el sitio a donde va la caravana, lo que importa de la caravana es que se está desplazando . También con la vida pasa lo mismo.

Qué imágenes le suscita la reunión de las siete novelas? Es un corpus, un organismo. Es la vida de una persona.

El libro, que como en la vida misma implica recapitulación, no significa un final? Mi relación con la escritura no es fácil, creo que ningún escritor puede decir que es fácil. En tanto, sigo viviendo con mis personajes, tengo un proyecto bastante concreto de novela que un día escribiré, cuando tenga valor y deje de cultivar la pereza.

Comenzó como la muerte de Maqroll, pero de pronto me di cuenta cuando un escritor amigo mío me dijo que me dejara de eso, dijo tú no vas a matar a Maqroll, él va a morir cuando tú mueras . Eso fue tan brutal y tangible, que me di cuenta de que era verdad. Lo que sí puedo adelantar, es que Maqroll con una diferencia de poquísimas horas va a ver cómo habría sido su muerte. Es una narración muy en el ritmo de las historias anteriores, no tiene título todavía y justamente por no tener título no me puedo sentar a escribir. Antes era Requiem para un gaviero, y ya no me sirve.

La preferida es el Tramp Steamer, cuál es la más cercana? Es Amirbar, una cosa que viví en la familia. Probablemente, Tramp Steamer sea la más distante, nunca he tenido esa experiencia. Esa novela la escribí como un desafío, para hacer una novela donde no apareciera Maqroll, iba muy bien, pero como lo cuento ahí Maqroll se apareció. Es una historia de amor que quiero mucho, y una de las razones es porque es un libro que tiene muchas lectoras y eso me conmueve. El juicio de una lectora me dice mucho más que el de un lector.

Siendo tan distintos Maqroll y usted, al mirar atrás qué encuentra que los une? Mientras Maqroll fue personaje en mi poesía fue un cómplice, tenía mucho de alter ego, con detalles e incidentes y una vida distinta. Cuando empezó a participar en las novelas, fue viviendo una vida que no es la mía. Y diría que hoy en día somos cómplices.

Maqroll ha vivido muchas cosas que yo hubiera querido vivir. Hay cosas esenciales que nos unen: la manera de juzgar a los hombres y la conducta que hay que tener frente a la visión de ese destino que compartimos, primero la aceptación y después la indulgencia, no juzgar ningún acto de los hombres, es inútil.

La relación no es tan superficial como decir que si muere se mata a una parte de sí mismo. Yo creo que el novelista ha tenido esa posibilidad que es de Dios, naturalmente desde una condición que es humana, triste y miserable, de crear.

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