LLEGARON LOS PROFESORES

LLEGARON LOS PROFESORES

Una tarde de 1988 los lermeños se arremolinaron alrededor de la chiva de Delfín Hoyos. En medio de los bultos asomaron las caras sonrientes de los cuatro profesores payaneses, recién graduados en filosofía, biología e idiomas. Con ellos se abrió la escuela de Lerma.

23 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Ninguno tenía contrato. Tan solo la promesa de la comunidad de recibir alojamiento y alimentación. Lo de la vivienda fue fácil porque había 48 casas abandonadas , dice Heberto Manrique, uno de los maestros.

Manrique, de unos 35 años, calvicie prematura y hablar pausado, recuerda que cada alumno consiguió una mesa y un asiento en su casa o en las cantinas abandonadas. A veces sonaban tiros durante las clases...

Lentamente la escuela se convirtió en un colegio con 105 estudiantes. Muchos de ellos habían abandonado las aulas durante la bonanza para dedicarse a repelar hoja de coca. La mayoría de los jóvenes de Lerma todavía ejerce esa labor en los pequeños cocales que las familias tienen en sus huertos caseros.

El colegio también pretende crear cultivos alternativos para erradicar definitivamente la coca y generar programas de desarrollo para la comunidad.

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