ESTAMOS TOMÁNDONOS LOS PRIMEROS TEQUILAS

ESTAMOS TOMÁNDONOS LOS PRIMEROS TEQUILAS

En el marco del debate mayor organizado por la Universidad del Rosario tuvimos oportunidad de expresar, entre otras, las siguientes ideas:

16 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Se está o no deteriorando la economía por razón de la crisis política? La incertidumbre política que vive el país agravará o no las condiciones de la economía? En cierta manera la respuesta a estas preguntas es tan obvia que de no ser por el curioso empecinamiento del Gobierno en negar todo vínculo entre lo económico y lo político, tal vez sobraría dar respuesta a estos interrogantes.

Pero el Gobierno ha insistido una y otra vez en que los vínculos entre el deterioro económico y la crisis política son tan tenues que no resultan relevantes. Y desde luego ello no es así.

Existen por supuesto causas diferentes a la crisis política (el ciclo descendente de la industria de la construcción por ejemplo) que en rigor no son atribuibles a la crisis. Pero existen otras causas del deterioro asociadas a las circunstancias políticas que sería necio negar.

Pesa la incertidumbre Veamos a título de ejemplo algunas evidencias del estrecho encadenamiento que existe entre la crisis política y la situación económica.

* En vez de crecer a más del 5,0 por ciento en 1996 vamos a estar cerca del 3,0 por ciento como lo estiman centros de investigación independiente. Y aunque este descenso en las expectativas de crecimiento no es todo atribuible a la crisis política, en buena parte sí lo es.

Circunstancias como las que vive el país acarrean ante todo incertidumbre entre los agentes económicos que los lleva a postergar o a cancelar sus decisiones de inversión. Este efecto incertidumbre es el que resulta más estrechamente asociado a la crisis política. Fedesarrollo estima, por ejemplo, que la inversión industrial caerá 20 por ciento durante el presente año.

* Las extravagantes tasas de interés que está sufriendo el sector productivo no son ajenas tampoco a la crisis política. La receta ortodoxa para bajar las tasas de interés sería inyectarle una mayor cantidad de liquidez a la economía. Pero con toda razón el Banco de la República ha estado renuente a implementar esta fórmula simplista.

Experiencias de otros países demuestran que incrementos bruscos de liquidez en países invadidos por la incertidumbre política, no hacen bajar las tasas de interés sino que terminan financiando la compra de dólares y la salida de capitales.

No es mera coincidencia que desde enero cuando se inicia la nueva fase de la actual crisis política el Banco de la República haya quemado cerca de 400 millones de dólares en el mercado tratando infructuosamente de mantener la cotización del dólar en el punto medio de la franja cambiaria.

Surgen nubarrones De nuevo: por razones asociadas unas a la crisis política, y otras al enfriamiento de la actividad económica, estamos presenciando el surgimiento de nubarrones inquietantes en la vida de los negocios.

La cartera vencida de los establecimientos crediticios se ha incrementado en el último año en un inquietante 54 por ciento, según recientes informaciones de la Superintendencia Bancaria; los pedidos del comercio a la industria están en su punto más bajo desde 1990, al paso que los inventarios andan en el punto más alto desde el mismo año.

* Como consecuencia de todo lo anterior el empleo comienza a mostrar perfiles realmente inquietantes.

* El inmenso déficit que el país viene arrastrando en la cuenta corriente de su balanza de pagos, y que ya se acerca al 6,0 por ciento de su PIB, veníamos financiándolo holgadamente con inversiones de capital y créditos de largo plazo. El último informe presentado por el Banco de la República al Congreso muestra, sin embargo, que el componente de financiación de corto plazo de este déficit está empezando a crecer.

Es decir, la crisis política (que en este campo se expresa a través de una cierta desaceleración en la inversión extranjera directa y dificultades en la obtención de créditos multilaterales como las que acarreó la descertificación) nos está llevando, por el momento gradualmente, pero ya empieza a marcarse una tendencia, a financiar el abultado déficit de nuestra cuenta corriente con una mayor proporción de crédito caro y de corto plazo.

La economía colombiana no está en las mismas circunstancias de México a finales del año 94, pero nos estamos empezando a tomar los primeros tequilas.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.