LOS PUENTES:

16 de junio 1996 , 12:00 a. m.

No hemos sido precisamente los más partidarios de los llamados puentes, sobre todo de los que institucionalizó el doctor Emiliani. Ciertamente un país en vías de desarrollo no puede darse el lujo de reducir una semana a la mitad, ni un mes a una quincena, como ocurre en el presente mes de junio. Es posible que se incremente el turismo regional, y que se movilicen los dineros, y otra serie de cosas similares. Pero desde el punto de vista del desarrollo y de la economía, siempre sería mejor que las gentes pensaran un poco más en el trabajo, sin perjuicio de las naturales vacaciones.

Con todo, no debe negarse que los puentes tienen su encanto propio. Hay por lo menos un alto en las actividades rutinarias, se cambian los temas, es posible leer con mayor tranquilidad, sin interrupciones ni lagartos. Y es también factible, por ejemplo, dedicarse a escuchar la música favorita, y hasta cambiar por materiales más cómodos todo el diario trajín de la vestimenta.

También es grato el espectáculo de los viajeros, que llenan las carreteras con los mejores ánimos. En épocas como la que ha venido viviendo el país en los meses recientes no sobran estas oportunidades para el esparcimiento.

Ojalá los enemigos del orden, los subversivos, dieran ese reposo y esa anhelada tranquilidad a la ciudadanía, para que puedan disfrutar en familia estos descansos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.