UNA LLAMA QUE NO SE APAGARÁ JAMÁS

UNA LLAMA QUE NO SE APAGARÁ JAMÁS

Si algo identifica nacionalmente y fuera de las fronteras a esta ciudad es el encendido permanente de los siete mechones del Complejo Industrial de Barrancabermeja, al lado de la Ciénaga Miramar, a pocos metros del centro comercial, el emblema natural de la empresa Ecopetrol.

16 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Desde cualquier lugar de la ciudad, inclusive desde afuera, llegando por el aire, tierra o por agua, se puede ver cada una de esas siete antorchas naturales que simbolizan la economía y el progreso de la capital petrolera del país.

La noche del viernes, empero, la cifra varió. Y de siete pasaron a ocho, siendo la última la de mayor iluminación a un pueblo que desde la antesala demostró el fervor y entusiasmo por su calidad de subsede principal de los XV Juegos Deportivos Nacionales, oficialmente inaugurados ayer.

Se trata de una antorcha más. Ese más relativo a lo numérico, porque se trata de algo especial. La que se encendió el viernes, ante cerca de cuatro mil personas, quedará en el recuerdo atlético de siempre de estos Juegos y la unión de un pueblo.

Por insinuación del alcalde, Mario Evan Neme, en plena avenida del Ferrocarril, en la Plazoleta Camilo Torres, se elevó una antorcha con motivo de los Juegos, que, al igual a las de Ecopetrol, jamás se apagará, porque se le unió a un conducto de gas natural.

La misma es una antorcha de 10 metros de altura, rodeada de los cinco aros olímpicos y una franja roja que, según el arquitecto Jaime Peña, miembro de Planeación municipal y quien ejecutó la obra, simboliza el Río Magdalena. Su costo fue mínimo, apenas ocho millones de pesos, y su construcción nos tomó 15 días. Los brazos que sostienen la antorcha refleja la fortaleza del barranqueño , expresó el arquitecto.

La obra, llamada Una llama encendida en la historia , es la única con el fuego de por vida en el mundo porque no se apagará cuando terminen las olimpiadas colombianas, como es usual, o dentro de cuatro años, cuando la sede sea una ciudad diferente.

Esto nos diferenciará del resto del mundo , dijo un emocionado taxista que dejó a un lado su vehículo y su trabajo por el momento para detenerse a ver como a las 7;31 de la noche del viernes, una jovencita, Luz Mery Díaz, múltiple campeona nacional de atletismo de los Juegos Intercolegiados, ingresaba al parque con el fuego nacional y, tras subir a una tarima, prendía, a través de juegos pirotécnicos, la antorcha diferente.

Ese acto, cuando todavía la competencia estaba a 24 horas de abrirse, fue la mejor muestra del calor que la gente de Barrancabermeja está dispuesta a brindar a todo aquel visitante, atleta o no, durante estos Juegos Nacionales. La consigna del puerto, Barrancabermeja, fácil de querer parece bien asimilada.

El entusiasmo arrancó desde hace rato. Por ejemplo hace dos semanas cuando se premió el concurso Pon a tu cuadra en el cuadro de honor , estimulando a los habitantes a mostrar un vestido festivo, al tiempo de impregnar a todo aquel de calor humano, independiente de la elevada temperatura ya tradicional del puerto.

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