ROSARIO DE PERLAS

ROSARIO DE PERLAS

Pasado mañana es el día del idioma. Nada más indicado, pues, para celebrarlo dignamente que seguir en la lucha por protegerlo contra todos los enemigos que a diario lo socavan. Hace poco, charlando con una querida amiga, me contó que en los últimos meses venía frilanceando con diferentes empresas. Claro está que se habría requerido no vivir en Colombia para no haberle entendido. Ella, que es una fiel lectora de esta columna y que, además, por suerte, tiene un estupendo sentido del humor, me confesó que llevaba años usando este barbarismo. En efecto, en buen inglés free lance es la persona que trabaja en forma independiente, sin sujeción a jefe o patrono alguno. Este vocablo doble también se usa como verbo. Pero lo grave ocurrió cuando mi amiga me confesó no tener a la mano una palabra o locución equivalente, a lo que yo le pregunté si le costaba mucho esfuerzo decir que está trabajando de manera independiente, por su cuenta o a destajo. La respuesta fue una solemne promesa de no volver

21 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Algo similar nos está ocurriendo con la voz inglesa bluff, que en el ámbito angloparlante está en su patria, pero que entre nosotros es una repelente entrometida. Como en el caso anterior, nada nos cuesta decir que fulano es un fanfarrón, o que está fanfarroneando.

Basta entrar a cualquier estación de servicio o taller de automotores para toparnos en el acto con el detestable híbrido polichar. Allí a usted, amigo lector, le polichan su carro y le cobran tanto por la polichada. Y algo más: usted corre el riesgo de que si solicita que le lustren, pulan o den brillo a su automóvil, los operarios le manifiesten que les da mucha pena pero que en ese establecimiento no se prestan tales servicios, pero que si quiere, le dejan su vehículo bien polichadito.

Y por ahora basta de invasiones inglesas y vamos con un problemita interno. Se trata de una confusión muy frecuente. Ocurre que muchas veces oímos que alguien alude a su chozno, refiriéndose al padre de su tatarabuelo. Es bueno recordar a quienes incurren en tal error que la única verdad es que chozno es quien está situado en el extremo opuesto. En otras palabras, somos choznos de los padres de nuestros tatarabuelos.

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