ASCENSORES, TRAJES SOBRE MEDIDAS

ASCENSORES, TRAJES SOBRE MEDIDAS

Los ascensores de hoy son más que simples cabinas movidas por un sistema electrónico de poleas y contrapeso.

22 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Se trata de máquinas en las cuales se invierte importantes sumas en investigación.

Para saber cuál es el más adecuado para determinado proyecto, se deben tener en cuenta varios aspectos: El flujo de personas que se van a mover en la edificación. Eso de acuerdo al número de apartamentos u oficinas y a la cantidad de habitaciones por unidad residencial.

Se calcula cuál es la cantidad de personas en las horas de mayor tráfico, para determinar la capacidad de carga.

Se estudian los alrededores y la influencia de colegios y universidades, lo mismo que la proximidad a zonas de laborales, etcétera.

En lo que se refiere al diseño interior de las cabinas, ese ha cambiado mucho en los últimos años. Ahora se conciben espacios más amables y cómodos en los que los pasajeros se sientan a gusto y pierdan el temor que llegan a despertar.

La más importante estrategia de mercadeo que emplean la mayoría de empresas es el servicio al cliente o atención de posventa.

Además, a la hora de adquirir un equipo, que es relativamente costoso, lo que se debe considerar es el mantenimiento.

Empresas como Estilo Ingeniería, distribuidora de ascensores GoldStar, al igual que las más conocidas del mercado, presta un servicio al cliente gratuito por un periodo determinado y posteriormente firma un contrato de mantenimiento para que los equipos estén vigilados todos los días del año al cualquier hora.

Para María Claudia Romero, gerente comercial de Otesa, empresa representante de Otis, lo que los clientes buscan es el mejor servicio de posventa que puedan conseguir.

Por eso hoy en día los distribuidores de ascensores se encargan hasta de capacitar al personal administrativo y celadores de cada uno de los edificio, con el fin que ellos solucionen problemas menores.

En esa misma línea de servicio, una de las situaciones que más preocupaba a las comunidades era el alto consumo de energía, por eso los investigadores de las fábricas a nivel mundial desarrollaron el sistema conocido como VVVF, que reduce hasta en un cincuenta por ciento el valor del consumo.

La máquina de una empresa determinada, sin importar el precio, es casi siempre la misma, nunca es más ni menos segura y ni más o menos rápida por que ese factor se programa indistintamente en cada control maestro.

La calidad de un ascensor se reconoce en la forma de operación, la cual debe pasar desapercibida. Las paradas y el arranque deben ser lo más sutiles posibles, para que el pasajero no los note.

Los más modernos cuentan con un sistema de voz que saluda e indica la dirección en que se está desplazando el aparato. Poseen un citófono para que los ocupantes se comuniquen con la portería y un dispositivo de luz de emergencia para los apagones.

Muy seguros Tal como lo asegura Jorge Jácome de GoldStar, que los ascensores se caigan y ocurran catástrofes dentro de ellos solo pasa en las películas .

Además de las cuerdas que los sostienen y que son prácticamente irrompibles, todos cuentan con un sistema de riel y uñas que frenan la cabina si esta llega a desplazarse más rápido de la velocidad programada.

En caso de incendio, algunas cuentan con una llave de seguridad para que la operación de la máquina la realicen sólo los bomberos.

Los mecanismo electrónicos de seguridad acercan la cabina al piso más cercano y abren la puerta después que se corta el fluido eléctrico.

Ninguna cabina está herméticamente sellada, por lo que es imposible ahogarse dentro de ellas.

Una puerta, en condiciones normales, no se abre sino hasta que el ascensor esté frente a ella. Además, las cabinas no se mueven si hay alguna puerta abierta.

Si hay sobrecupo nunca se desprenden y fuera de eso no arrancan en esas condiciones.

Bajo ese panorama, no hay nada más placentero que un viaje vertical en el que no hay trancones.

Ascenso histórico En el año 236 a.C. Arquímedes desarrolló un dispositivo elevador que funcionaba con cuerdas y poleas.

En el Coliseo Romano que construyó el emperador Tito, se utilizaron grandes montacargas para subir a los gladiadores y a las fieras al nivel del piso.

Documentos antiguos demuestran que en el medioevo se usaron montacargas para subir hombres y suministros a lugares como monasterios y castillos.

En el siglo XIX la invención de la máquina de vapor se consideró la posibilidad de utilizar otro tipo de tracción para los desplazamientos.

En 1835 se utilizó el primer ascensor movido por vapor, fue llamado Teagle.

Elisha Graves Otis creó entre 1852 y 1853 los montacargas y ascensores seguros con un freno de emergencia. El es considerado el inventor de los ascensores modernos.

Otis instaló el primer ascensor de pasajeros el 23 de marzo de 1857 en la tienda E.V. Haugwout & Company en Nueva York.

Los rascacielos se generaron gracias a la existencia de los ascensores y la estructuras internas en acero. El arquitecto W.L. Jenney construyó, para la Home Insurance en Chicago, en 1885 un edificio de 10 pisos con esos dos elementos por primera vez.

El primer ascensor eléctrico lo diseño Otis en 1889.

Fuente: Cortesía Ascensores GoldStar.

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