UN AUTOGOL A LA RENOVACIÓN

UN AUTOGOL A LA RENOVACIÓN

Después del retroceso que significó la prematura eliminación del Mundial USA-94, el Operativo Copa América-95 fue vendido como el experimento que le cambiaría la cara a la era Maturana y le devolvería la confianza al aficionado criollo.

21 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Sin embargo, hoy, a escasos dos meses de ese nuevo reto, es bien poco lo que se ha avanzado, tanto a nivel de resultados como de renovación. Porque en esta última palabra, que el diccionario define como transformar. Hacer una cosa de nuevo. Mejorar , estaba la raíz del proceso ahora bautizado Bolillo Gómez.

Es cierto que se ha avanzado al identificar a algunos jugadores nuevos que parecen encaminados a reforzar las bases existentes (Arley Dinas, Miguel Calero, Wilmer Cabrera, Oscar Pareja). Pero tampoco se puede desconocer que son más los pasos en reversa que se han dado, como quedó demostrado luego del ciclo de partidos amistosos que se cerró antenoche con la derrota 0-3 ante el San Lorenzo de Almagro argentino. Porque lo que dicen el comportamiento de jugadores y de público significa que la lección no se ha asimilado del todo.

Ejemplos de diversa índole están a la mano: la Selección Sub-17, que despertó gran expectativa, fue eliminada en la primera ronda del Suramericano de la categoría en Bolivia; y la Sub-23 se quedó con el consuelo del bronce en los Juegos Panamericanos de Mar del Plata (Argentina), pero con el peso de que Arley Betancur, su jugador insignia, hubiera protagonizado el gran escándalo de las justas. Es decir, los finales tristes parecen ser la constante de esta nueva era del fútbol colombiano.

Lo preocupante del caso del combinado mayor es que el propio técnico Hernán Darío Gómez anunció en el momento de asumir la cabeza de los seleccionados que su bandera sería la de la renovación (otra vez la bendita palabra). Eso es, darles oportunidad a otros jugadores jóvenes que han demostrado condiciones, y mantener un poco al margen a las figuras del equipo que sucumbió en EE.UU., entre otras cosas porque continuaban señalados como protagonistas de los males que causaron el tropiezo.

Inclusive, varios de ellos, como Carlos El Pibe Valderrama, Alexis Mendoza, Faustino Asprilla o Freddy Rincón, dijeron públicamente que no deseaban volver a vestir el tricolor nacional.

Entonces, jugadores como Wilmer Cabrera, Jorge Bermúdez, Luis Manuel Quiñones, Freddy León, La Flecha Gómez, Oscar Pareja, Hamilton Ricard, Víctor Danilo Pacheco, Alex Fernández, Arley Dinas y Bonner Mosquera, entre otros, se convirtieron en la nueva ilusión. Los medios de comunicación comenzaron a promocionar estos nombres como los sustitutos de los ases de antaño, como los que darían las alegrías que en el pasado fueron frustración, como aquellos futbolistas que se destacaban no solo en el campo, sino también en su vida personal.

Todos, sin excepción, se ganaron la convocatoria después de reunir los méritos requeridos con sus respectivos equipos. Sin embargo, la mayoría de ellos sufrió una transformación cuando se vistió la camiseta amarilla del seleccionado. El torpe Bonner Mosquera de la gira nada tiene que ver con el talentoso y efectivo volante que el año pasado fue baluarte de Millonarios; el enredado Luis Miguel Quiñones no se parece ni un poquitico al morocho que mueve los hilos del Once Caldas; y, para no ir tan lejos, el Miyuca Mosquera de antenoche ante San Lorenzo no es ni sombra del lateral punzante en el ataque y certero en la marca del Atlético Nacional de Copa Libertadores.

Es decir, tal y como lo reconoció el propio Hernán Darío Gómez al final del encuentro del miércoles, volvemos a cero .

Y ya El Pibe Valderrama quiere volver a la Selección, al igual que Rincón y Asprilla, como ya lo hizo Alexis Mendoza. Eso significa que a la Copa América, con contadas excepciones, se llevará prácticamente el mismo equipo que viajó hace diez meses a Estados Unidos. Claro, en este grupo serán incluidos algunos jóvenes nuevos, que se han ganado la oportunidad.

Pero la sensación que queda es la de intranquilidad, porque ninguno de los tan mentados procesos de la nueva era ha sido exitoso. No es que todo haya sido malo o negativo, pero es innegable que no se transita por el sendero correcto.

La Copa América, el primer gran reto del cuerpo técnico comandado por Hernán Darío Gómez, está ahí, a la mano. El estratega dice ya saber con qué jugadores va a contar. Lo único que parece claro es que el fútbol colombiano no resiste otra decepción, porque, como sucedió ante San Lorenzo en El Campín, el público ya agotó la paciencia y está dispuesto a tomar acciones de hecho (como quemar las banderas, entonarle el ole al rival, silbar hasta el cansancio a la Selección, provocar un ambientes hostil), que en últimas son tan lamentables y repudiables como aquellas que llevaron a sus ídolos al fracaso...

Como los cangrejos? Desde ángulos diferentes, sentado cada uno en su banco, Hernán Darío Gómez y Héctor El Bambino Veira vieron el mismo partido. Y eso, aunque suene raro, no es tan frecuente en el fútbol. Porque lo lógico es que cada uno tire para su lado y acomode las circunstancias según lo que le convenga.

Pero hubo unanimidad de conceptos al cabo del juego entre Colombia y San Lorenzo.

Colombia estuvo mal individual y colectivamente. Fueron solo veinte minutos con orden, aplicando el esquema que se pretende. Pero, de ahí en adelante, imperó la desorganización , fue el balance de Gómez.

Fue una mala noche. De Colombia no se puede hablar, porque nada le salió bien, como le pasó a Pelé, a Maradona o a Baggio. El fútbol es así. San Lorenzo estaba en un buen día y debo ser sincero: el marcador es demasiado abultado , coincidió el argentino. En el fútbol hay dos principios fundamentales: uno, la solidaridad para recuperar la pelota y, dos, la velocidad para salir al ataque. Es muy difícil conjugarlos, aplicarlos simultáneamente, y San Lorenzo esta vez contó con la suerte de poder hacerlo , agregó.

Lo útil de estos partidos de fogueo es que me permitieron sacar conclusiones acerca de quién está en condiciones de competir. Eso sí, quiero dejar claro que a pesar de los resultados adversos como el de hoy, sigo creyendo en los jugadores, que han demostrado ser buenos , expresó el colombiano.

En eso, también, estuvo de acuerdo Veira. Soy un admirador del fútbol colombiano y por mi experiencia de treinta y pico de años le pido a la afición que respalde al equipo. Hay buenos jugadores , afirmó.

Para justificar (si se puede) la vergonzosa actuación del miércoles, esos argumentos son suficientes. Pero mortifica la frase que Bolillo Gómez dejó flotando en el ambiente: Colombia retrasó mucho el trabajo ...

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