TERMOBARRANQUILLA: QUIEBRA O SALVACIÓN PARA CORELCA

TERMOBARRANQUILLA: QUIEBRA O SALVACIÓN PARA CORELCA

Cada uno de los 750 megavatios de energía que producirá la nueva central eléctrica de Termobarranquilla (Tebsa), que comenzará a construirse en Barranquilla desde el próximo martes, pueden convertirse en los más caros y problemáticos en toda la historia de la generación privada de luz en el país.

21 de abril 1995 , 12:00 a.m.

A esa conclusión llegaron ayer el Gobierno, el Congreso y la Financiera Energética Nacional (FEN) tras discutir durante más de cinco horas el impacto económico que tendrá sobre el futuro Corelca, la empresa de energía de la Costa Atlántica, el proyecto de Tebsa.

Por un lado, un bloque de senadores de la Comisión Quinta integrado por Hugo Serrano, Salomón Náder, Amilkar Acosta y Julio César Guerra se mostraron contrariados por los inconvenientes que le representará a Corelca comercializar toda la energía que produzca Tebsa durante los próximos 19 años.

A su juicio, ese hecho llevará a la quiebra a Corelca pues le será muy difícil vender toda la energía en un mercado tan competitivo como el de la generación, y sin la garantía de que sus principales clientes de hoy (las electrificadoras de la costa norte) le paguen a tiempo.

Según cifras expuestas en un debate al cual fueron citadas las principales autoridades energéticas del país, encabezadas por el ministro del ramo, Jorge Eduardo Cock, los senadores afirmaron que durante los primeros cinco años el proyecto le dejará pérdidas a Corelca por 580 millones de dólares (cerca de 500.000 millones de pesos de hoy) en caso de que logre vender el 80 por ciento de la energía disponible.

Ante este panorama, los congresistas solicitaron al Gobierno que le otorgue a la empresa costeña y a las demás generadoras del país un seguro térmico mediante el cual se compromete a garantizar la compra de la energía que éstas no puedan colocar en el mercado.

Lo que se pretende, dijeron, es que el Gobierno nacional le compense a Corelca el desmedro financiero que le significa garantizarle una disponibilidad, como soporte o respaldo, al sistema interconectado nacional.

No se puede aceptar que este proyecto se ejecute sobre la base de la quiebra económica y financiera de Corelca , indicaron en una constancia aprobada finalmente.

El ministro de Minas rechazó la posibilidad del seguro térmico pues no tiene asidero jurídico y legal y agregó que lo que haría un instrumento de estos sería desbaratar las reglas del mercado de oferta y demanda de energía .

Tebsa arranca con pérdidas Cock Londoño aceptó que el proyecto Tebsa dejará un saldo en rojo durante sus primeros cinco años.

Reveló que de acuerdo con sus estimativos el déficit de Corelca durante el primer lustro de funcionamiento de Tebsa no sería superior a los 270 millones de dólares, y que de todas formas ese monto sería financiado a través de un crédito que concedería la FEN.

Para el ministro, sin embargo, el cálculo se sustenta en que Corelca venda el 100% de la energía disponible.

Esto último se lograría, según el funcionario, si la empresa adopta una adecuada estrategia de comercialización.

Esta consistiría en vender parte de la energía de Tebsa a precios que compitan con los de las demás generadoras en la época de invierno (cuando es más barato generar con agua de los embalses que con la de las plantas térmicas), pero subir las tarifas en temporada de verano, que es cuando generalmente escasea la capacidad disponible de energía.

Para Cock Londoño, Tebsa se podrá constituir en la gran salvación económica de Corelca, pero para los senadores el proyecto será la ruina de la empresa eléctrica.

A final del debate, y en vista de que la diferencia de déficits entre Congreso y Ejecutivo era superior a los 300 millones de dólares y que las magnitudes se ampliaban al analizar el resto de los 15 años del proyecto, se decidió conformar una comisión interinstitucional que decidirá los parámetros sobre los cuales se evaluará el verdadero impacto financiero.

Asimismo, por iniciativa de los senadores Serrano y Acosta, se aprobó una proposición en la que se denunció la manera poco transparente como la administración anterior del ministro Guido Nule Amín, negocio este proyecto de generación energética.

Adicionalmente, quedó claro que a cinco días de iniciarse la construcción de la más importante planta de generación de energía térmica del país, sólo hay dos cosas claras: que evitará un posible apagón en el verano 1996-97, y que el inversionista privado que la va montar y operar durante los próximos 19 años (el consorcio ABB-Distral) no asumirá ningún riesgo: ni financiero, ni técnico, ni jurídico.

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