Directivos distantes, empleados menos productivos

Directivos distantes, empleados menos productivos

Nadie dice que jefes y subalternos tengan que ser íntimos amigos, pero sí es claro que su relación se refleja en el rendimiento y la productividad laboral. Hoy en día los colaboradores buscan que sus superiores sean líderes.

25 de octubre 2008 , 12:00 a.m.

Así lo reveló un estudio realizado por elempleo.com que encontró que la hipocresía, el incumplimiento, la altanería y la grosería son las características que más les molestan a los trabajadores colombianos, de sus superiores.

Las conclusiones resultaron de la consulta a través de Internet a 4.000 personas de todos los niveles organizacionales.

La encuesta señala que el 44 por ciento de los encuestados tiene una relación cordial con su superior y el 20 por ciento opina que es amable. El 25 por ciento cree que es tensionante y el 11 por ciento sostiene que es distante. Según Claudia Fernández, jefe comercial de elempleo.com, las diferencias entre jefes y trabajadores se pueden presentar por dos razones: la primera de ellas es por la falta de comunicación entre los integrantes de una compañía y la segunda por no tener claros los objetivos organizacionales que se quieren alcanzar.

En cuanto a las situaciones que molestan a los empleados de sus superiores, el estudio encontró que la hipocresía ocupa el primer lugar con el 30 por ciento, le sigue la altanería con 22 por ciento, el incumplimiento con 21 por ciento, la grosería con 19 por ciento y, en menor medida, el robo de créditos con 13 por ciento. Las personas que respondieron esta pregunta podían elegir más de una opción.

“Los malos jefes se caracterizan por ser arbitrarios, autoritarios, imponen las funciones y nunca tiene argumentos para sustentar sus ideas”, comenta Claudia Fernández.

Catalina Aldana, jefe comercial de elempleo.com, asegura que la falta de coordinación de actividades y la ausencia de credibilidad del jefe hacia sus subalternos son las principales causas para generar conflictos en las organizaciones.

Al respecto, María Teresa Espinosa, especialista en salud ocupacional, sostiene que es claro que si las relaciones no funcionan bien, la producción se ve afectada. “Hay experiencias, por ejemplo, en empresas del sector público que han mostrado que la tensión del personal de servicio al cliente se traduce en agresividad”. Estas compañías han tenido que desarrollar estrategias para mejorar la comunicación entre subalternos y jefes y realizar talleres para el manejo de relaciones interpersonales, que fomentan la tolerancia y el respeto de las actitudes del otro. Lo importante es reconocer el problema y si es el caso, hoy los empleados pueden recurrir a los departamentos de salud ocupacional o de recursos humanos para hablar de su inconformidad, que también se ve reflejada en ausentismo laboral. Claro que a veces el problema es el jefe y ¿quién se atreve a decírselo? .

LAS CONDICIONES LABORALES IMPORTAN.

EN EL LUGAR DE TRABAJO. El abogado laboral Sergio Reina afirma desde su experiencia que cuando un empleado está a gusto con su jefe, siempre trabaja mejor.

Pero también añade que su bienestar y, en consecuencia, la productividad, también están relacionados con el espacio de trabajo y las condiciones dignas y buenas.

“El problema hoy son los empleos temporales en los que la situación del colaborador se traduce en un servicio pésimo. Lo peor de todo es que resultan afectados los clientes que nada tienen que ver con el problema”.

Y agrega que hasta en el peor de los casos, de la buena relación hasta resultan conciliaciones tranquilas y buenos arreglos con la empresa.

Las grandes diferencias afectan el desempeño.

El 75 por ciento de las personas consultadas por elempleo.com reconocieron que una mala relación entre jefes y trabajadores puede afectar la productividad de una empresa.

Un 18 por ciento cree que poco y el 7 por ciento opina que no influye nada.

“Cuando se presentan diferencias de criterios entre los miembros de una empresa, se perjudican directamente los resultados corporativos y el rendimiento laboral”, explica Catalina Aldana.

Y es que las relaciones se han deteriorado en estos tiempos desde el colegio, según la experta María Teresa Espinosa, porque los niños se preparan desde el colegio para competir, entonces desde ahí empiezan a creer que el objetivo es sobresalir sin importar a qué precio.

Y a la pregunta, ¿tiene las capacidades para realizar el trabajo de su actual jefe?, el 65 por ciento de los encuestados respondió que sí. Sin embargo, el 35 por ciento restante cree que no está en condiciones de desempeñar las funciones de su superior.

Inés Pardo, gerente de Altos Ejecutivos CPI Internacional, manifestó que es evidente que al calificador que más peso se le da es al jefe. “Pero hoy en día se ven menos superiores gritones y de látigo. Los más eficientes asignan roles, definen funciones, dan retroalimentación positiva y negativa a sus subalternos, reconocimiento, transmiten energía, son motivadores y apoyan a sus empleados cuando están en dificultades”, asegura.

Colaboradores tienen que ser responsables.

Si bien es cierto que los colaboradores exigen respuestas de sus líderes, es lógico que ellos también deben hacer un excelente trabajo. Inés Pardo, gerente de Altos Ejecutivos CPI Internacional recomienda pedir feedback al jefe y definir bien claro su rol para que no haya malos entendidos.

“Eso a veces no pasa, y mientras uno espera una cosa, el otro no, porque no están alineados”. También aconseja a los empleados clarificar cada vez que les dan una instrucción.

“Lo ideal es ‘no dar papaya’ y, si el jefe lo tiene entre ojos, debe preguntarle solo cuando la respuesta sea positiva, asimismo convertirlo en mentor, pedirle opinión y cuando hay problemas y hacerlo parte de la solución. Así, si se equivocan, él también entenderá que tiene que ver con el error.

Por otro lado, el colaborador siempre debe cumplir con lo mínimo que le pide la compañía como horarios, tareas, acuerdos y citas. “Cabe hablar de lo que se conoce como efecto ‘pigmalión’: una teoría donde, dependiendo de lo que espere de la otra persona, un jefe –en este caso– puede convertirla en una maravilla o en un desastre”, dice Pardo.

Al respecto, Claudia Fernández agrega que para tener empatía con los jefes es importante que el trabajador esté dispuesto a aprender, acepte la retroalimentación tanto positiva como negativa, esté dispuesto a mejorar y alcance los objetivos de la compañía. Al fin y al cabo “de la relación entre los jefes y empleados depende el éxito de una organización”, añade Catalina Aldana

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