APPLE CONFÍA SU DESTINO AL REY DE LOS CLONES

APPLE CONFÍA SU DESTINO AL REY DE LOS CLONES

Para entender por qué alguna gente en Silicon Valley le dice el rey a Stephen Kahng, hay que comprender una de sus características esenciales: como él mismo lo dice, es tacaño.

17 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Este millonario maneja un Mercedes que ya tiene 11 años y más de 320.000 kilómetros recorridos. Aprovecha con regularidad las comidas baratas de la cadena McDonald s. Se niega a pagar por la impresión de tarjetas de presentación de sus ejecutivos; los obliga a usar las suyas y a agregar a mano el nombre de cada uno. Cuando viaja, no tiene problemas en tomar vuelos con varias escalas en una aerolínea de descuento con tal de ahorrar un poco.

Quienes gastan mucho siempre se meten en problemas , afirma.

La reducción de gastos es la clave de la fortuna de Kahng y es posible que sea también la clave del futuro de Apple Computer Inc., el atribulado gigante en cuyo nombre Kahng está a punto de embarcarse en un gran experimento. Kahng es el rey de los clones de computadoras. Su pequeña empresa, Power Computing Corp., lanza hoy lunes los primeros clones rebajados del famoso modelo Macintosh, bajo licencia de Apple.

Para Apple, es de vital importancia que Kahng triunfe en la creación de computadoras baratas parecidas a las Mac y que funcionan como las Mac, pero que cuestan mucho menos.

Historial a toda prueba Kahng tiene una trayectoria comprobada en la materia: a principios de los años 80, logró crear clones de las computadoras personales de International Business Machines Corp., que se vendían a más de US$1.000 menos que el original de IBM. Los clones son copias de los diseños originales de las computadoras, fabricados bajo licencia en tamaños, formas y configuraciones que pueden variar muchísimo.

Con el tiempo, la pericia de Kahng lo enriqueció y contribuyó a que sus clones de PC fueran las máquinas favoritas de la gran mayoría de los usuarios de ese segmento. En los años 80 se vendieron cuatro millones de los clones Leading Edge diseñados para el conglomerado coreano Daewoo Corp. Según los expertos, Kahng aún tiene la mano mágica cuando se trata precios. Algunos de sus clones de Macintosh, que se presentarán hoy, costarán un 20% menos que los originales.

Apple, desdeñó hasta hace poco toda idea de permitir la fabricación de clones, en una postura que ahora se considera uno de los grandes errores de la industria de la computación. La firma optó por mantener sus márgenes de ganancias lo más altos posible, y de hecho algunos de sus precios son mucho más altos que los más baratos de la competencia. En parte como resultado de esta estrategia, la cuota de mercado de Apple ha caído a alrededor de un 8%.

Apuesta peligrosa La firma apuesta a que los clones de Kahng puedan inspirar otros nuevos clones y de este modo comenzar a revertir la tendencia. Esta meta es crucial, porque la cuota de mercado de Apple es ahora tan pequeña que corre el riesgo de que algunos creadores de software ya no tomen en cuenta a la firma. Sin el apoyo de los programadores, Apple quedaría abrumada por la poderosa Microsoft Corp. y sus aliados de la industria de fabricación de computadoras; el software de Microsoft es el sistema operativo de la mayoría de las computadoras compatibles con IBM.

La nueva estrategia de Apple conlleva tremendos riesgos. Si a Kahng, y los otros fabricantes de clones que le sigan, le va demasiado bien y logra vender millones de clones baratos, podría menoscabar las ventas de Apple, que constituyen la mayor parte de los ingresos de esta firma de Cupertino, California, que tuvo US$9.190 millones de ingresos el año pasado. Apple apuesta a que cualquier reducción de sus ventas se compensaría con creces con el aumento de ventas de su propio software y las comisiones que cobra por la licencia. Al menos al principio, Apple recibirá algo menos del 10% del precio de venta de Kahng. Por otra parte, si los clones de Kahng no se venden, sería un serio revés para toda la estrategia de clones y Apple podría perder su última oportunidad de mantenerse como una alternativa viable a Microsoft.

Los esfuerzos de Steve probablemente merezcan el desprecio de Apple, pero también es probable que sea bueno para Apple a largo plazo , afirma Geoffrey Burr, presidente de Tadpole Technology Inc., fabricante de PC de Austin, Texas.

Por ahora, Apple respalda a Kahng. Sus primeros clones, copias de los modelos Power Mac 7100 y 8100, tendrán CD-Rom más rápidos que los originales, vendrán con una mayor cantidad de software incluido y sus discos duros serán de mayor capacidad. Kahng se negó a revelar los precios de los clones que se lanzarán hoy, pero indicó que los tres modelos tendrán precios de entre US$2.000 y US$4.000; las versiones de Apple tienen un precio mínimo de US$2.600. Si se va a otorgar licencias, pues hay que hacerlo en toda su dimensión , comenta Michael Mace, director de marketing de Macintosh, de Apple. El otorgamiento de licencia incluye a todos los fabricantes de clones dispuestos a hacer cualquier cosa con los precios .

Mace y otros ejecutivos de Apple indican que no les preocupa el posible éxito de Kahng. Las oportunidades son mucho mayores que el riesgo , dice Mace. Esto no es algo que hacemos impulsados por el miedo .

Hasta cierto punto, Apple se protege de su apuesta. Tiene la esperanza de frenar la tasa de crecimiento de ventas mediante un incremento gradual del número de fabricantes de clones que reciben la licencia. A Kahng le seguirán otros fabricantes de clones: Radius Inc. y la firma japonesa Pioneer Electronic Corp. Es un hecho conocido que varios grandes fabricantes, incluidos Toshiba Corp., de Japón, e Ing. C. Olivetti & Co., de Italia, han debatido los detalles de un posible acuerdo.

El próximo año, Apple, IBM y Motorola Inc. lanzarán una computadora común, basada en el microprocesador PowerPC que desarrollaron en conjunto y que puede utilizar software para Mac y también de otras marcas. Esto ayudará a reducir los gastos de los clones mediante el uso de piezas y repuestos estándar.

El despilfarro Este es el reino de Kahng, de 45 años. En su juventud en Corea del Sur, Kahng vivió tiempos difíciles. Se trasladó a EE.UU. con su familia a los 17 años y quedó espantado con el derroche. Los estadounidenses, como tienen de todo, tienden al despilfarro , dice. Después de graduarse en Computación, terminó trabajando en Silicon Valley en el diseño de clones de computadoras centrales.

Ahí, Daewoo, la firma coreana, le pidió que diseñara uno de los primeros clones de las computadoras compatibles con IBM. Kahng vació su garaje y se puso a trabajar. Fabricó un prototipo, utilizando piezas que no eran de IBM y logró reducir a la mitad el costo de las máquinas IBM. Sus clones, comercializados por Leading Edge Products Inc., de Westborough, Massachusetts, fueron un gran éxito. Pero Kahng ganó sólo US$200.000 con su invento porque había aceptado una suma fija y no los derechos de patente. Sin embargo, pronto pasó a cobrar unos US$3 millones al año asesorando a empresas sobre la reducción de gastos en la fabricación de clones.

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