SEGURO, LOS MERCADOS SON RACIONALES IGUAL QUE LA VIDA

SEGURO, LOS MERCADOS SON RACIONALES IGUAL QUE LA VIDA

LA IRRACIONALIDAD está en todas partes. Y los mercados financieros no iban a ser una excepción.

14 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Para los economistas, los mercados constituyen la gran ciudadela del hombre racional. Al comprar un auto, podemos darnos el gusto de vivir una fantasía o una neurosis.

Sin embargo, a la hora de invertir en bolsa, nos mostramos seguros y calculadores. Y cuidado que algún inversionista se deje guiar por la fantasía y pague un precio irracional: un ejército de soldados racionales ingresarán al juego y tratarán de aprovecharse del error. En este sentido, los mercados financieros son diferentes.

Aunque yo crea que el Land Rover que voy a comprar cuesta más de lo que vale, no se me ocurriría venderlo después a un precio menor. Sin embargo, la presencia de otros inversionistas evitaría que yo pagara demasiado por una acción determinada.

Normalmente, esto es cierto. Según los textos económicos, esta premisa es cierta todo el tiempo, una diferencia significativa. Según la teoría de la eficiencia del mercado, el credo de los departamentos de economía y las facultades de administración de empresas, los precios son tan uniformemente racionales que nadie puede sacar provecho constantemente de las acciones que no estén valoradas adecuadamente.

Michael Jensen, de la Universidad de Harvard, hace tiempo calificó este punto de vista como un hecho de la vida .

De hecho, esta idea ha filtrado todas las ramas de las finanzas modernas. Como se presume que es imposible ganarle al mercado, se descarta a los inversionistas que tienen éxito constantemente aduciendo que sólo se trata de una cuestión de suerte. Lo que es más, suponer que el mercado es racional ha perjudicado la noción de riesgo . Como se supone que el precio de las acciones es el correcto, cada repunte se considera el correcto, y la fluctuación de cada acción se acepta generalmente como un indicador de su riesgo.

Increíblemente, las compañías que siguen la doctrina de las finanzas modernas basan, en parte, sus decisiones para asignación de capital en el grado de elasticidad o fluctuación que tenga la acción.

Hay otra interpretación: los precios de las acciones a veces se mueven con torpeza y muchos de los repuntes a corto plazo no tienen mayor significado, producto de la variación en una u otra dirección.

Un pequeño pero cada vez mayor grupo de economistas se han puesto a estudiar el tema. Según ellos, las cualidades humanas que influyen en la conducta, incluido el temor al ridículo , también afectan los mercados. Uno de los mayores errores del juicio humano es prestar atención a las multitudes , dice Robert Shiller, economista de Yale. Esto explica el crash de 1987, cuando la bolsa cayó un 23% sin ninguna razón. También explica la conducta diaria.

DESPUS DE TODO, si los mercados sólo asignaran valor a las acciones de manera racional , es decir, ajustándose a los cambios de las expectativas de ganancias a largo plazo, las acciones pasarían semanas sin experimentar variaciones de precio. De hecho, la mayoría de los días muchas acciones casi no se negociarían. De manera similar, las compañías rara vez realizarían un fraccionamiento accionario, que cuesta un par de millones de dólares. Sin embargo, lo hacen todo el tiempo.

Según Richard Thaler, colega de Shiller en Chicago, en 1926, cuando una entrada al cine costaba US$0,25, la acción promedio de la Bolsa de Nueva York costaba US$35. Ahora el precio es casi el mismo. Aparentemente, a los inversionistas les gusta así. Pero no existe ninguna lógica al respecto.

Bienvenido a la escuela de economía conductista. No está bien definida y no ofrece una gran teoría, sólo la vieja tesis de que la racionalidad pervertidora no se aplica a los seres humanos que compran y venden acciones. Thaler, por ejemplo, ha determinado que la gente que invierte para su jubilación y que sigue mes a mes la pista a sus inversiones le tiene más miedo a las pérdidas de los papeles comerciales a corto plazo y son más propensos a invertir en bonos. La gente que sigue sus inversiones año a año, salen mejor parados. Shiller, que estudia la conducta de las masas, determinó que en el mercado japonés, en su mejor momento, el 14% de los inversionistas de ese país esperaban un crash. Después que ocurrió el porcentaje aumentó al 32%.

ESTE TIPO de labor alguna vez se consideró una verdadera herejía. Cuando contrataron a Thaler, Merton Miller, de la Universidad de Chicago y ganador del premio Nobel, recalcó de manera condescendiente: Cada generación tiene que cometer sus propios errores . Sin embargo, la conducta ahora es un tópico de moda, incluso entre los economistas que se dejan guiar por las estadísticas. No en vano el profesor Shiller estudia neurología. Tengo la idea de que la racionalidad no describe cabalmente la conducta , dice el ex apóstol del racionalismo. La gente se asusta .

Para que los mercados ofrezcan una oportunidad, no tienen que ser siempre irracionales, sino sólo en ocasiones. Y la realidad así lo demuestra.

Por ejemplo, las acciones que tienen la menor proporción precio-ganancias constantemente logran un mejor rendimiento, una invitación a hacer dinero fácil que la teoría de la eficiencia del mercado considera imposible.

Este tipo de estadísticas ha generado una serie de discursos. Sin embargo, la evidencia anecdótica sobre la conducta de los mercados, aunque difícil de medir, es la más abrumadora. Mire por ejemplo, la actual manía por Internet. La mayoría de la gente es más bien racional, gran parte del tiempo, pero no siempre. Por qué deberían ser diferentes los mercados?

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