PARA VENCER EL MIEDO

PARA VENCER EL MIEDO

A veces, muy de vez en cuando, en medio de la verborrea pacifista y el reguero de cadáveres, aparecen propuestas de paz que sí valen la pena. Que por lo originales y valerosas, y por provenir de la entraña misma de una realidad violenta, merecen ser escuchadas y sopesadas.

20 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Es el caso de la que ha lanzado el alcalde de Aguachica, Luis Fernando Rincón, con su iniciativa de realizar una consulta popular en su región, para que la población se pronuncie sobre la situación a que la tiene sometida el fuego cruzado de guerrilla y paramilitares. Podria parecer ingenuo plantear un referendo para que la gente diga si apoya la paz o la guerra ( habrá muchos a favor de la guerra?), pero en la cotidiana realidad de terror y muerte que vive el sur del Cesar, la propuesta del alcalde Rincón nada tiene de inane o simbólica.

Se trata, como bien lo ha explicado el joven mandatario local, de que una ciudadanía arrinconada y amedrentada rompa ese cerco de miedo y les haga saber a los grupos armados lo que piensa de sus actuaciones. De demostrarles a los violentos de uno y otro bandos que nadie está con ellos.

Para entender mejor el significado de esta iniciativa, hay que conocer algo de la situación que hace años vive el sur del Cesar, donde ha operado desde sus inicios el Eln, el cual llegó a convertirse en un poder que ha hecho y deshecho en la zona. Los abusos de la guerrilla dieron auge, como es lo usual, a muy activos grupos paramilitares, que han terminado por imponer su propio régimen de terror.

Cabe recordar que antes del alcalde Rincón un reinsertado del M-19 elegido por una coalición que incluía liberales, conservadores, cristianos e izquierdistas, Aguachica fue regida por un alcalde militar, el mayor John Carlos Vigoya, quien asumió el poder ante la renuncia de la alcaldesa Patricia Rojas, que no soportó las permanentes amenazas de elenos y paras.

El mayor Vigoya logró neutralizar en parte la presencia del Eln en la zona de Aguachica, pero al regresar un alcalde de elección popular la guerrilla ha tratado de reocupar espacios y los paramilitares han incrementado paralelamente su actividad. Y es así como el alcalde Rincón se encuentra hoy entre dos fuegos: amenazado por unos y otros.

El Eln lo acusa de aliado secreto de los paramilitares y advierte que lo vigilará de cerca. Los paras le reprochan a Rincón su negro pasado de guerrillero enemigo de los militares y también le anuncian que lo tienen entre ojos. El alcalde optó por enviarles una carta abierta a los amos de la guerra y la muerte en esta región , en la que rechaza el estilo de la intimidación y los correos clandestinos ; les dice que los dos se se ensañan con la población civil pero nunca combaten entre sí y les anuncia su propuesta de una consulta popular.

Una posición valiente, pero además original y concreta. Yo por lo menos no había escuchado antes una iniciativa semejante para movilizar a la llamada sociedad civil a través de un plebiscito ante un problema de violencia. Y todo indica que los pobladores de Aguachica ya no aguantan más muertes, amenazas y extorsiones.

El último hecho que indignó a la gente fue el asesinato del director del hospital regional, José David Padilla, un médico laborioso y honesto, que se había dedicado a moralizar los servicios de salud. Inicialmente atribuida a la guerrilla y últimamente a los paramilitares, la muerte infame de un hombre que se había convertido en símbolo de la lucha contra la corrupción sintetiza el drama que vive Aguachica. Padilla, como tantos civiles asesinados desde una u otra orilla; como tantos comerciantes y agricultores aguachiquenses exiliados por el secuestro en Valledupar o Bucaramanga, es ahora un emblema de la lucha que va a librar esta comunidad contra quienes la presionan a tomar partido por alguno de los extremos armados.

Quienes, como dice Rincón, enfocan la realidad del país desde el estrecho ángulo de la mira de un fusil, merecen por lo menos sentir el rechazo masivo de la población. Pero la consulta popular no pretende quedarse en un simple sí o no a la guerra. Busca, además, concretar un compromiso de la comunidad con la paz a través de veedurías ciudadanas, de la creación de canales para la denuncia cívica contra los violentos y el desarrollo de un plan de seguridad ciudadana que enfrente el acoso de guerrilleros y paramilitares.

Hoy el crimen es el silencio , dijo el vicario episcopal de Aguachica, monseñor Leonel Pineda. Y se trata de que la gente, que casi siempre sabe quiénes son los autores de las muertes y amenazas, venza el miedo y denuncie a los asesinos.

En medio de tantas propuestas de paz inocuas, falsas o irreales; de constancias retóricas y clamores en el vacío, el experimento que ha planteado el alcalde de Aguachica puede sentar un precedente novedoso. Puede, sobre todo, señalar un camino distinto, que responde a las necesidades y anhelos de una comunidad que ha sufrido como pocas otras el flagelo continuado de la violencia.

Los líderes cívicos, políticos o religiosos de Aguachica coinciden en señalar que allá la guerra ha hecho crisis. Se trata ahora de que sus protagonistas sientan, midan y entiendan el repudio de un pueblo saturado de sus métodos sanguinarios. El resultado de esta consulta popular deberá tener proyecciones

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.