CREO QUE NACÍ PARA SER SACERDOTE

CREO QUE NACÍ PARA SER SACERDOTE

Su calidez, sensibilidad y esa sonrisa siempre presente hacen de él una persona muy especial, a lo que se le abona esa actitud piadosa que lo acompaña, siendo respetado y muy querido por la comunidad cristiana. Es por eso la alegría que sienten de poder celebrarle sus 50 años de vida sacerdotal, algo que no podía pasar por alto por la trascendencia que tiene para el mundo católico.

08 de junio 1996 , 12:00 a.m.

Redactora de TIEMPO CARIBE Así es Monseñor Felix María Torres Parra, Arzobispo de la Arquidiócesis de Barranquilla, un hombre humilde, venido de un hogar muy cristiano allá en Yaraguá, un pueblito muy cercano a Neiva (Huila) y quien justamente el próximo 12 de julio cumplirá 73 años, de los cuales 28 los ha vivido en la Costa, región a la que adora y donde permanecerá hasta que Dios lo llame.

Su vida en el sacerdocio es muy especial, la cual definió cuando apenas tenia tres años y medio, precisamente porque se convirtió quizás en el único niño que se conozca hasta ahora que haya hecho la Primera Comunión a esa edad. Eso sucedió el 24 de diciembre de 1926 con casi noventa muchachos más, donde él era un ejemplo porque se sabía completamente el Catecismo- a media lengua- recuerda, pero lo conocía.

Esto no fue un accidente, sino el producto del ambiente religioso en que fue criado, había mucho respeto por el sacerdocio, incluso tuvo un hermano, ya fallecido, que también fue sacerdote y una hermana que es religiosa. Sus otros tres hermanos, no siguieron esta vocación, pero igual imparten y practican las enseñanzas cristianas.

Cuando ingresa al seminario? -A los 10 años ingresé al seminario en Garzón (Huila) y lo tomé como lo más natural del mundo. Mi afecto por el sacerdocio nace muy temprano, muy niño y no es que estuviera ya maduro para tomar decisiones, a esa edad, no es lo normal, pero por lo menos de mi parte hacia toda la intención y todo el gusto por ser sacerdote. Cuando crecí no me costó trabajo definirme, termino el bachillerato y paso al Seminario Mayor en Popayán y el 9 de junio de 1946 me ordeno de sacerdote.

Cómo llega a la Costa? Luego de mi ordenación, regreso a Garzón y me quedo allí por 20 años. En el 66 me nombraron Obispo Auxiliar en Cartagena. Un año después pasó a ser Obispo en Santa Rosa de Osos (Antioquia), por el frío pidió traslado y regreso a la Costa, esta vez a Sincelejo, donde me tocó fundar la Diócesis y permanezco allí 12 años y medio, hasta que me pasaron a Santa Marta, donde estuve 6 años y medio y luego el 11 de julio del 87 me nombran Arzobispo de Barranquilla, es decir que voy a cumplir 9 años con ustedes.

Cómo encontró a Barranquilla? Cuando llegue aquí ya ésta era una Arquidiócesis, con una iglesia muy formada, habían trabajado aquí ya cinco obispos, yo soy el sexto de la lista y vine a reemplazar a Monseñor Germán Villa Gaviria. Lo que encontré he tratado de aprovecharlo, sobre todo trabajando en un plan de pastoral, así como en las vocaciones. Hoy tenemos 52 mayoristas en el seminario para Barranquilla, que es un progreso grande para la Pastoral vocacional. Los grupos apostólicos van asumiendo cada vez más su tarea, se están preparando desde el punto de vista religioso para cumplir con su misión. Son factores positivos. que hay que aprovechar y potenciar para que rinda cada vez más.

Es difícil ser Arzobispo? Difícil porque en todas partes hay problemas, no toda va como uno quisiera. Hay dificultades que se presentan, como ahora con esto del anticristo o cuando dicen yo vi a la virgen y no se les cree, entonces se vienen contra uno, todo porque no tienen fe. Sin embargo, uno tiene la obligación de corregirlos para evitar que caigan en mentiras, aun cuando sean mentiras piadosas, pero son mentiras.

Quienes fomentan estas mentiras? Son muchos. Un ejemplo son los medios de comunicación, seamos sinceros, son una riqueza tan grande para la vida de la comunidad, pero hacen cosas equivocadas. Un ejemplo las telenovelas, el temario casi siempre gira en torno a adulterios, mentiras, engaños, crímenes, es decir, que en vez de ofrecer una perspectiva más humana, positiva, lo que hace es concentrar a la gente en eso.

Pero la iglesia se ha pronunciado Por supuesto, es una realidad que la iglesia no puede desconocer, cambiarla es difícil, además no somos auténticos, incluso los avisos nuestros con copiados de otros países más avanzados y de pronto lo que es permitido en Estados Unidos o Europa aquí choca con nuestra cultura, no se tiene la experiencia para asumirla y se hace mal, pero debemos seguir en la lucha.

En estos 50 años de sacerdocio cual ha sido el problema más difícil de enfrentar? Sin duda las campañas contra la natalidad que han irrumpido con una fuerza violenta. Es una puerta abierta a la corrupción social, el miedo a la maternidad, a las consecuencias, podría ser un freno para muchas personas. Como se toman una píldora y no hay concepción se quedan frescos, no les importa la dignidad personal, la virginidad es un mal, un cáncer dice la gente. Eso corrompe, daña la vida familiar, propiciando una sola cosa, a la prostitución. Es una lucha muy dura, pero no podemos dejarla, tenemos que mantenerla aún cuando no nos oigan.

Si volviera a nacer sería otra vez sacerdote? Creo que si.. Nací para ser sacerdote. Yo he vivido con tanta facilidad, ilusión y espontaneidad mi sacerdocio, que me llena la vida perfectamente.

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