BATALLA POR LOS INDECISOS EN FRANCIA

BATALLA POR LOS INDECISOS EN FRANCIA

Ya sin sondeos de opinión, que la ley francesa prohibe durante la última semana, y con apariciones públicas que serán definitivas, los candidatos presidenciales se lanzaron a la recta final de sus campañas con la consigna de conquistar a los llamados indecisos , que según las últimas cifras autorizadas constituyen nada menos que un 32 por ciento del electorado, un número que puede dar pie a grandes sorpresas. (VER RECUADRO:LOS FAVORITOS A LA PRESIDENCIA).

19 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Con los últimos sondeos en la mano, el alcalde de París, Jacques Chirac, goza de una confortable posición con alrededor del 27,5 por ciento de los votos, seguido por el socialista Lionel Jospin con un 19,5 por ciento, y muy de cerca, el primer ministro Edouard Balladur, con el 19 por ciento. Y por detrás, el pelotón de los pequeños, encabezado por el ultraderechista Jean Marie Le Pen, líder del Frente Nacional, con un 14 por ciento, seguido por Robert Hue, del Partido Comunista, con un 10 por ciento.

Una campaña movida Hasta ahora la campaña presidencial ha estado marcada por dos hechos fundamentales en cada una de las tendencias: de un lado, en las filas de la derecha, el ascenso espectacular de Jacques Chirac y, en consecuencia, el descenso de su correligionario Balladur (ambos son del partido neogaullista RPR, Asamblea por la República, derecha moderada). Y del otro, en la izquierda, la conformación de una candidatura más o menos sólida en torno a Lionel Jospin, un perfil bajo del partido socialista, elegido en elecciones primarias tras la deserción de Jacques Delors, el popular ex presidente de la Comisión Europea.

Sin Delors como contendor y con una serie de éxitos políticos a su haber, el primer ministro Balladur pensó equivocadamente que tenía las elecciones en el bolsillo. Pero Balladur no contaba con los errores políticos de uno de sus principales aliados, el ministro del Interior Charles Pasqua, el cual inició la caída acumulando escándalo tras escándalo en los meses de enero y febrero pasados.

Tácticas de zorro viejo Chirac, viejo conocido de las urnas electorales (fue candidato en 1981 y 1988), mostró en cambio su profunda experiencia. Como los atletas, empezó la carrera desde atrás, pasando en menos de tres meses al frente de los sondeos. Cómo pudo lograrlo? El ascenso de Chirac no es solamente explicable por la caída de Balladur. Chirac, con su estilo fuerte, supo imponer al electorado francés y a los otros candidatos su estilo de campaña, es decir un discurso en el que la imagen de hombre activo y los análisis radicales sobre los peligros de fractura que según él se ciernen sobre Francia terminaron por imponerse.

Balladur, fiel a sí mismo, siguió pregonando todo lo contrario: la continuidad, los cambios lentos, la paciencia. Frente a este inmovilismo balladuriano, Chirac supo conjugar tres factores clave, algo que Balladur no hizo nunca y que Jospin hizo a medias: una lógica de partido, un trabajo de imagen y un fuerte y dinámico análisis de la situación de Francia claramente reflejado en un programa electoral.

Chirac jugó la carta del hombre renovado, del líder de derecha que, acomodándose a la realidad, es capaz de ponerse del lado de los más desfavorecidos, sean inmigrantes africanos, familias desempleadas o los célebres clochards , los vagabundos de las calles, y a actuar de manera espectacular para mostrar sus intenciones y su nueva cara (caso de la requisa de edificios vacíos en París para darlos a las familias sin domicilio, a mediados de diciembre).

Tortuga contra liebre Chirac apostó también por un ideario claro, basado en consignas de fácil y rápida comprensión, sin caer en la crítica exagerada del mitterranismo (lo que sí hizo Balladur, al final, subestimando el hecho de que hoy Mitterrand es ya un intocable y que, quien lo critica, aún con razón, corre el peligro de ser lapidado) sino, más bien, clavando elegantes estocadas al primer ministro Edouard Balladur.

En suma, mientras que Balladur hacía la política de la tortuga, intentando generalizar la idea de que poquito a poco se llega a Roma , Chirac daba los saltos de Pulgarcito con las botas de 7 leguas.

Y los socialistas? Jospin, el candidato socialista empezó campaña en el momento álgido de la lucha Balladur-Chirac, lo que lo hizo replegarse, permanecer en silencio intentando aprovechar el desgaste de los dos candidatos gaullistas y confiar en la fidelidad del voto socialista. Pero llegado el momento, tuvo que atacar: y es que en Francia la derecha ha tenido siempre mayoría sobre la izquierda (fueron sus divisiones las que la apartaron del poder durante 14 años), por lo cual Jospin se vio obligado a disputarse con Balladur los votos centristas.

Sus cartas fueron simples: ser la opción de izquierda, del socialismo renovado, reivindicando lo mejor de los 14 años de socialismo de Mitterrand pero guardando distancias con respecto a los errores, que para él corresponden a una visión socialista de la Historia y la realidad ya superada.

Si se suman las intenciones de voto de Jospin con las de los otros candidatos de izquierda (comunistas, ecologistas y trostkistas), se llega a la bella cifra del 40 por ciento, por eso Jospin ha martillado sin descanso la idea del voto útil como única forma de evitar que la segunda vuelta tenga dos candidatos de derecha.

Pero en la recta final nadie se atreve a hacer una apuesta clara. Si el paso de Chirac a la segunda ronda ya está prácticamente confirmado, Jospin y Balladur deberán disputarse el puesto hasta el último minuto: sin duda habrá Votofinish .

Acomodandose París (Reuter) El ministro francés del Interior Charles Pasqua, un simpatizante clave de la candidatura del primer ministro Edouard Balladur, apoyó por primera vez de forma velada al favorito Jacques Chirac.

Al mismo tiempo, otra prominente simpatizante de Balladur, la ministra de Asuntos Sociales Simone Veil, reconoció en público que el primer ministro podría perder la elección.

A sólo cinco días de la primera ronda electoral, los analistas afirman que los políticos conservadores como Pasqua están intentando asegurarse sus futuros cargos.

Este es un mundo peligroso y la pregunta que deben responder los franceses es: Quién es el más preparado para enfrentarse a estos peligros? , dijo Pasqua en la radio France-Inter.

Creo que hay dos hombres con esa cualidad: Edouard Balladur y Jacques Chirac , dijo.

Pasqua, uno de los fundadores de la gaullista Unión para la República (RPR) de Chirac, encabezó una revuelta interna en enero en favor de Balladur que también es miembro de su partido.

En aquella ocasión el ministro calificó a Chirac de perdedor .

Se cree que Chirac podría perdonar a Pasqua pero no a otros simpatizantes de Balladur.

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