LA MUERTE DE JUDAS

LA MUERTE DE JUDAS

Muchos han sido los interrogantes acerca de la muerte del llamado Apóstol traidor , entre ellos las razones que pudo tener para su pronto arrepentimiento, considerando en una primera instancia su insatisfacción por los 30 sequeles recibidos, o monedas de plata equivalentes a 120 denarios de la época, quizás 500 dólares de nuestro tiempo, y que devuelta por este al tirarla en el templo, creyeron los sacerdotes manchada, por corresponder a la transacción de un inocente y prefirieron utilizarla en la compra del campo del alfarero que ellos bautizarían desde entonces Campo de sangre , destinado a enterrar a los extranjeros muertos en Jerusalén.

19 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Otro argumento esgrimido ha sido el de que la entrega hecha por Judas de Jesús, sólo pretendía su encarcelamiento y jamás imaginó que los acontecimientos tomaran el rumbo que siguieron, lo cual causó su indignación.

Cualquiera que haya sido el argumento, la verdad es que el acto no tiene atenuantes, y más en tratándose de quien se constituyó, desde cuando dejó este hombre su tierra de Iscariot o Kerioth, en la provincia palestina, en parte íntima y afectiva de la familia del Salvador.

Lo cierto es que salido del templo horas después de haber sido crucificado el Señor, tomó el camino que conduce al monte Hinnom y allí, pendiente del tronco de una higuera, se dejó descolgar asido de una lazada por su cuello, elaborada con su propio cíngulo o cordón que acostumbraban en el vestuario para ceñir su exeda o túnica, igual en hombres y mujeres, hasta cuando San Pantaleón ideó una sutura por la línea media inferior de esta en los hombres, y apareció la prenda que llevaría su nombre: el pantalón.

Lanzándose al vacío se produjo, con la supresión del aire en la vía respiratoria, la compresión de los dos vasos arteriales localizados a los dos lados de la región cervical, encargados de llevar la sangre del corazón hacia el cerebro, llamados arterias carotideas , del vocablo griego karos , que traduce sueño porque cuando fueron descritas se descubrió cómo la presión sobre ellas, ejercida por corto tiempo lo producía, mecanismo utilizado antes de conocerse la anestesia, para que durante este período se practicaran intervenciones quirúrgicas, con el consiguiente riesgo, pues su prolongación conlleva no sólo la pérdida de conciencia, sino el funcionamiento del cerebro y con él, la muerte.

La conclusión a que llegamos se traduce en otro interrogante, pues conocedores de la infinita bondad del Redentor nos preguntamos si, en su arrepentimiento, Judas mejor se hubiera llegado hasta la Cruz para implorar la clemencia divina, no habría sido acaso incluido entre aquellos por quienes agonizante pidió al Padre su perdón, como para tantos que se pasean por el mundo sin saber lo que hacen o fingiendo ignorarlo?

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