ULTIMÁTUM PARA EL AEROPUERTO DE IBAGUÉ

ULTIMÁTUM PARA EL AEROPUERTO DE IBAGUÉ

El alcalde de Ibagué, Alvaro Ramírez Gómez, tiene 90 días para ejercer control sobre el relleno sanitario que se encuentra ubicado en la cabecera del aeropuerto Perales de esa ciudad.

19 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Así se lo advirtió en forma perentoria la Aeronáutica Civil al mandatario local tras señalar que el problema se origina en los gallinazos que rondan el relleno sanitario próximo a la pista y que interfieren las operaciones aéreas poniendo en peligro las aeronaves que allí operan .

Según el secretario aeroportuario de la Aerocivil, Antonio Marulanda Rojas, mientras la Alcaldía cumple la orden perentoria para solucionar el problema, se tomarán medidas preventivas para evitar posibles riesgos en la operación de las aeronaves.

Por ejemplo, se tomarán notas de precaución de operaciones en la cabecera de la pista y especialmente el decolaje de los aviones, mientras es instalado un horno para la quema de los desechos orgánicos.

Asimismo, durante los próximos 90 días los vuelos de entrenamiento serán trasladados al aeropuerto Santiago Villa de Girardot, en tanto que las demás operaciones aéreas continuarán normales en el terminal de la capital tolimense.

Al finalizar el tiempo previsto, todas las operaciones en el aeródromo de la ciudad de Ibagué volverán a la normalidad.

Todas las decisiones fueron adoptadas después de varias reuniones de concertación entre funcionarios de la Aeronáutica Civil y la Alcaldía.

Si en el plazo de tres meses otorgado no se soluciona el problema, la Aeronáutica Civil tiene la facultad para sancionar el aeropuerto pudiendo llegar, incluso, a suspender todas las operaciones que en él se efectúen.

La medida fue tomada por la Aerocivil luego de tres incidentes ocasionados por los gallinazos o chulos que pusieron en peligro el aterrizaje de naves.

Desde hace seis meses, el funcionamiento del aeropuerto estaba en jaque debido a la falta de mantenimiento del relleno sanitario, especialmente en el manejo de desechos orgánicos provenientes de hospitales clínicas y empresas procesadores de carne.

Estos materiales que se mezclan entre las 250 toneladas de basura atraen a las aves de rapiña. Ayer se estableció que los desechos de esa clase serán llevados por lo pronto al horno del hospital Federico Lleras.

También se estudia la aplicación de un compuesto de carbonato de calcio y azufre para alejar a los animales del área.

Como solución definitiva, el gerente de las Empresas Municipales, Fernando Bustos, anunció que en un lapso de noventa días será instalado un incinerador en el relleno mediante una inversión de 30 millones de pesos.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.