VALLAS ARTÍSTICAS

VALLAS ARTÍSTICAS

Angel Eduardo Bernal es un pintor tulueño bien especial. A sus 48 años, está de regreso de todos y cada uno de los tropeles de los sesenta. Burgués de cuna, marxista-terrorista de universidad, renegado de dos carreras superiores (derecho y economía agraria), ex hippy de la calle 60 en Bogotá, hastiado de licores y rumbas, próximo a celebrar 20 años de dedicación a la pintura y escultura sin haber pisado nunca una facultad de bellas artes. Pagado de sí mismo, impetuoso, rey de su mundo en Tuluá, y discreto marquetero en Bogotá, donde reside, Bernal termina en estos días, junto con otros 19 pintores y seis escultores, la segunda edición de una exposición de arte vial sobre la avenida Jorge Eliécer Gaitán, a lado y lado del río Tuluá. Nueve años atrás, él mismo había fundado El Museo Vial Internacional de su ciudad del centro del Valle, con vallas peatonales de diez artistas, entre los que se recuerda a Nijole Sivickas, hoy advenida a una celebridad vicaria por motivos burgomaestres, y a

23 de abril 1995 , 12:00 a.m.

A raíz de un decreto solemne del Concejo de Tuluá, que le confirió a finales de 1991 el título tan honorífico como ditirámbico de Embajador permanente y plenipotenciario para asuntos de la cultura ante la República de Colombia y la Comunidad Internacional , el maestro Bernal concibió la empresa de convertir a Tuluá en una metrópolis cultural. Alquiló una casa como sede provisional y consiguió un lote para construir un zigurat, una pirámide escalonada como las de los asiriocaldeos, que tendrá cabida para teatro, música, cine y taller literario. El lanzamiento del gran proyecto, para el cual se creó La Organización Ciudad Museo, tiene lugar durante la inauguración, en estos días, de la segunda versión del Museo Vial Internacional que, con relación a la primera, cuenta con un número dos veces más grande de artistas, oriundos de nueve países, incluido, claro está, Colombia. Desde mediados de enero, en una bodega industrial del barrio Palermo de Bogotá, éstos han trabajado sus obras, por las dos caras de vallas individuales, concentrados en un taller de excelencia que diseñó el Departamento de Bellas Artes de la Universidad Pedagógica, bajo la dirección del pintor Hernando Vergara, también participante. La exposición será desmontable para permitir su itinerario por otras ciudades. Contará con mantenimiento permanente e iluminación nocturna. Y se renovará cada año, en una especie de feria de cultura, con invitación a otros artistas nacionales e internacionales.

Los primeros en acometer la tarea preparatoria han sido la española Francina Torner, con una gran naturaleza muerta llena de luz; la brasileña María Isabel Piza, quien se enorgullece de pintar como los niños, con temas sobre un matrimonio pop; el envigadeño John Jairo Vera, con cuerpos de futbolistas, que son todo gestualidad de triunfo y de derrota; la antioqueña Flor María Bouhot, con una recreación de su conocida serie Los amantes, en sus dos caras, la erótica y la tierna; Jorge Rocha, colombiano, pero integrado en una concepción latinoamericana, con un bodegón; Marcela Córdoba, también colombiana, con Los Transeúntes, una escultura monumental en metal, que es movimiento, equilibrio y esfuerzo por atrapar el espacio; y Angel Eduardo Bernal, único que mostrará pintura y escultura, con una obra sideral de reminiscencias míticas, en la que el color es la definición fundamental.

-De la serie Los amantes , de Flor María Bouhot.

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