ENCUENTROS DE DELEUZE Y FOUCAULT

ENCUENTROS DE DELEUZE Y FOUCAULT

Intercesor: aquel que intercede o interviene produciendo un efecto. Operador.

23 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Deleuze fue el intercesor para Foucault. Un intercesor es mucho más que un colega, que un amigo, que un interlocutor, incluso si se trata de un interlocutor privilegiado. En el libro Conversaciones (Minuit, 1990), Deleuze explica qué es para él un intercesor: Lo esencial en la creación son los intercesores. Sin ellos no hay creación posible. Los intercesores pueden ser personas: para un filósofo, por ejemplo, los artistas o los sabios son intercesores; para un sabio lo serán los artistas o los filósofos. Pero también los intercesores pueden ser cosas, plantas, animales, como en Castañeda. Se trabaja siempre con muchos intercesores incluso cuando ello no se ve. Félix Guattari y yo hemos sido intercesores uno para el otro. Cada quien ha de crear sus propios intercesores, sean reales o ficticios, animados o inanimados .

El intercesor aparece cuando se establece con él un discurso secreto que parece emanar del silencio o proceder del afuera de los lugares comunes en que se mueve el discurso institucional. A partir de estas condiciones los intercesores son capaces de reír de buena gana de las mismas cosas: es un encuentro fluido e inesperado del que nace secreta complicidad. De pronto fluye un discurso minoritario. Y no se trata de rigor, sino de complicidad, de sentirse cometiendo el flagrante delito de hacer leyenda . (1).

El encuentro En 1962 Michel Foucault, profesor en Clermont-Ferrand, conoce a Gilles Deleuze, profesor en Lyon: Deleuze me fascinaba. Yo hacía lo posible por encontrarlo. Pero lo que hacíamos era reír , señala Foucault. Sí agrega Deleuze, sé que éramos amigos porque nos reíamos de las mismas cosas... . Reír desde la creación, el silencio, el secreto y la complicidad. Estas son las características que Nietzsche confería a un encuentro y una amistad. Detengámonos un poco en las características nietzscheanas del encuentro entre estos dos intercesores: a) Por una parte el silencio: el intercesor no aparece en el ruido de un debate. No aparece tampoco a partir de un deber de comunicación. El encuentro Deleuze-Foucault emanó del silencio. Silenciar los lugares comunes que por entonces pesaban en política y filosofía. Sentir que no había interlocución posible con los lugares oficiales del pensamiento. Sentir que se está ante la soledad. Y a partir de allí llegar a decir algo nuevo. Es en ese silencio donde aparece la complicidad con el intercesor.

b) Por otra parte el afuera: Deleuze y Foucault tienen una misma actitud, muy próxima a Maurice Blanchot: buscar el afuera para poder respirar en filosofía, para poder pensar de manera diferente. Buscar el afuera quiere decir en el caso de Deleuze y Foucault, presentar el saber, el poder, el deseo y la subjetividad como fuerzas activas. Hacerlo escapar de la representación en donde los había colocado la filosofía clásica. Es, en suma, abrirle el paso a un saber sin dependencia con las estructuras formalizadas, a un poder sin representación ni contractualismo, a un deseo sin acreencia, a una subjetividad sin identidad. La relación de intercesión entre Deleuze y Foucault quedará definida desde la urgencia de alcanzar el afuera en esas materias muy precisas.

c) Y además de esto, la risa. No olvidéis tampoco el buen reír... exige Zaratustra a los hombres superiores. Así, Deleuze será el intercesor de Foucault porque ambos ríen, y de buena gana, de las mismas cosas (2). Reír de qué? La lista sería larga pero podría recogerse de los libros que uno y otro escribieron y comentaron conjuntamente. Reír, reír de buena gana de las miserias de la representación y de las presunciones de la filosofía clásica. Ello no se contradice con que Foucault y Deleuze sean grandes admiradores de Kan ni con que Deleuze haya escrito importantes libros sobre Spinoza, Hume, Kant y Leibniz.

En las vidas de los hombres hay momentos intensos y decisivos. Un encuentro entre dos astros debió ser un momento intenso y decisivo. Yo imagino hipotéticamente que el encuentro entre Deleuze y Foucault, el lazo de intercesión que se creó entre ellos, ya fuese explícita o ya fuese implícitamente, debió imprimir en ambos una exigencia: En adelante trataremos de alcanzar el afuera del pensar para poder pensar de manera diferente. Nuestra amistad existirá bajo la condición de que nos aliemos en esta tarea .

La actitud El encuentro entre intercesores no depende de una razón consciente. La conciencia solo interviene posteriormente. Los intercesores se encuentran porque tienen desde el comienzo una misma actitud, es decir, porque tienen una misma manera de estar en el mundo. Mas que una meta había entre nosotros una causa común , dice Deleuze, en la entrevista concedida al Liberation, luego de la aparición del libro dedicado a Foucault. El encuentro Deleuze-Foucault, su relación de intercesión, estaba favorecida porque ellos tenían la misma manera de estar en el mundo, es decir, partían de una misma actitud. La actitud los aproximaba necesariamente y necesariamente debían encontrarse. Lo extraño hubiese sido que no se hubiesen encontrado.

Podemos señalar de paso un elemento casi anecdótico en Deleuze y Foucault que guarda una lejana relación con la actitud: respecto a la manera de estar en el mundo , es cierto que Foucault viajó mucho y que Deleuze no viaja, sino que in situ nomadiza el pensamiento. Se diría en este sentido que trashumancia y anacoresis son dos maneras diferentes de estar en el mundo. Pero ello poco importa, porque la actitud, la manera de estar en el mundo que convirtió a Deleuze en el intercesor necesario de Foucault nada tiene que ver con un desplazamiento espacial.

Cuál es entonces la actitud en Deleuze y Foucault? Utilizando un bello término de Foucault yo diría que esa actitud es el desprendimiento: desprenderse de todos los vectores de domesticación. Desprender el saber del peligro de la simple adquisición de conocimientos; entendiendo que el saber es la propia dinámica de la práctica discursiva. Desprender el deseo y el poder del marco de la representación, entendiendo que el deseo y el poder no son otra cosa que la propia dinámica de fuerzas pulsionales constituyentes. Desprender la subjetivación del aparato de la identidad, entendiendo que la subjetivación es la propia dinámica del desprendimiento de sí mismo. Desprenderse, en fin, de la condición de intelectual, de la condición de conciencia universal que se sitúa en frente de o por encima del mundo. Ser más bien el mediador, aquel que avanza por el medio haciendo la conexión de campos.

Las categorías Por qué hubo fisuras en esta amistad de astros ? Se dice que tales fisuras se presentaron luego de la publicación del libro de Foucault La voluntad de saber. Yo diría hipotéticamente que tales fisuras surgieron no debido a la actitud, sino debido a las categorías, es decir, debido a las maneras de proceder en el discurso. Creo, sin embargo, que la existencia de muchos puntos de correspondencia entre mi trabajo y el suyo eran mantenidos a distancia por una gran diferencia de método , explica Deleuze en la entrevista para Liberation de 1986. Esto quiere decir tal vez que si bien Deleuze y Foucault tienen la misma actitud, no trabajan en cambio con las mismas categorías.

La distinción entre actitud y categorías es importante porque en última instancia hay un saber que procede de la actitud, es decir, de la manera de estar en el mundo, de la manera de ver el mundo, y, en cambio, hay otro saber que resulta de los desarrollos y conexiones entre las categorías, o sea, de la manera de decir y desplegar el discurso. La presencia en Deleuze y Foucault de una misma actitud y de diferentes categorías podría así estar en la base de una fisura que por momentos los separó pero que también contribuyó a dar aún mayor profundidad al trabajo del uno y del otro.

Tomemos, como ejemplo, dos categorías básicas, el poder en Foucault y el deseo en Deleuze, señalando eso sí que la obra de estos filósofos no se puede reducir a tales categorías. Por qué hay un momento en el que estas categorías parecen separarlos? Ese momento se ubica entre la publicación de La voluntad de saber y la publicación de El uso de los placeres. Es cierto que el poder en Foucault no se plantea como dominación sino como producción, ejercicio y acción. Es cierto además que tal concepción del poder complace a Deleuze. Pero sucede también que el poder produce dispositivos en los cuales, siguiendo a Nietzsche, ciertas fuerzas reactivas intentan el control de las fuerzas activas. Por esto llegó un momento en el que la categoría de poder resultó por lo menos insuficiente para Foucault, quien terminará por abrir la dimensión de la subjetivación (...) (1) Esta expresión de Deleuze puede ser entendida como captar y compartir con el intercesor un movimiento de pensamiento por el cual aparece la creación de una novedad.

(2) Sólo que Foucault era capaz de reírse hasta caer por tierra , comenta Deleuze en entrevista concedida a Liberation.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.