JORGE, EL ORGULLO DE MAMÁ

JORGE, EL ORGULLO DE MAMÁ

Jorge, Jorge, ya te pareces a Iván René . Así despidió la tribuna roja al quindiano Jorge Hernán Bermúdez, héroe de la semifinal de Copa Libertadores, cuando se dirigía al vestuario.

14 de junio 1996 , 12:00 a. m.

Y él, a pesar de sus 24 años de edad, sonrió un poco y volvió a la acostumbrada seriedad que lo ha caracterizado desde niño como dice su progenitora, Carmenza.

Bermúdez fue la figura del partido contra Gremio de Porto Alegre, al conseguir dos de los tres goles con que su equipo, América, consiguió el tiquete a la final del torneo continental.

Nunca perdí la fe de que íbamos a clasificar , dijo Bermúdez. Ahora que estoy tranquilo, después de ver a mi señora en la casa, solo pienso en la próxima contienda .

El es así. Es una cuestión de principios. Su padre, llamado Jorge también, actuó en la misma posición de su hijo.

El se caracterizaba por la fuerza que le ponía a la acción , expresó. Mi caso es diferente. Soy más técnico, al menos, así me dicen todos los que me ven jugar , dice el defensor.

Muy cerca de él, rodeado por cables y micrófonos, estaba Alex Escobar. Los más veteranos como Alex o Antony De Avila, han sido vitales para nosotros. Este momento es imborrable, porque hemos conseguido algo que nadie creía , dijo Bermúdez.

Un poco más allá, su progenitora se escucha por la radio. Mi mamá nunca se cansa de hablar de mi papá o de mí , expresó este joven que está en la mira de los empresarios internacionales que quieren ubicarlo en el fútbol del exterior y probablemente juegue en el Real Valladolid español la próxima temporada.

Si tengo que irme, lo haré siempre y cuando tenga una buena oferta que beneficie tanto al América como a mí , recalcó.

Y guardó silencio para escuchar a su progenitora, que dijo por la radio: De Jorge, padre, no me gustaba el estilo recio con que jugaba. En cambio, Jorge, hijo, es mucho más por su técnica. Lo único que lamento es que no haya terminado el bachillerato por el fútbol... .

Y agregó Carmenza: De las anécdotas que recuerdo tengo una muy especial. Jorge, un día, cuando era niño, salió corriendo y llorando de la casa. En la pierna derecha tenía sangre. Las vecinas lo vieron y de inmediato llegaron hasta la casa y la emprendieron contra mí diciendo que no debía tratar mal al niño. No valió explicación alguna... .

Bermúdez, al escuchar aquello, sonrió. Y dijo: Lo recuerdo bien. Aquel día rompí el lavamanos y me cayó encima. Entonces, salí corriendo para evitar que mi mamá me fuera a pegar .

Así ha sido la vida de este jugador que es aclamado hoy por todos. Porque el fútbol se asemeja a aquella máxima inolvidable de Séneca, según la cual las dificultades tienen una virtud milagrosa e insustituible: descubren en el alma las luces y los destellos que los momentos prósperos no permiten percibir...

W. V.

EN LA SOMBRA de la gloria estaba Jorge Hernán Bermúdez hasta el miércoles en la noche. Ahora, ella le coquetea después de ser el héroe de la semifinal de la Copa Libertadores.

Felipe Caicedo / Archivo EL TIEMPO

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