UN DESPERTAR CON INUNDACIONES EN EL VALLE

UN DESPERTAR CON INUNDACIONES EN EL VALLE

El vía crucis para algunos habitantes del Valle de las riberas de ríos y quebradas empezó con el término de la Semana Santa. Todo como consecuencia de las fuertes lluvias caídas entre el domingo pasado y ayer, que obligaron a la reubicación de varias familias cuyas viviendas se inundaron.

18 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Los primeros reportes indican que las mayores emergencias se presentaron en Andalucía, Buga, San Pedro y Tuluá. En ninguna de ellas hubo pérdidas humanas, pero sí de algunos enseres. Hasta el término de la tarde no se sabía de cifras precisas sobre cuantía de pérdidas.

En un recorrido realizado por EL TIEMPO-Cali Valle se comprobó que el sector el Hoyo del barrio La Floresta Uno de Andalucía fue uno de los más graves. Allí fue necesario evacuar 43 personas pertenecientes a ocho familias.

Los testimonios de los afectados indicaron que la emergencia se presentó desde las 5:00 de la mañana de ayer cuando el lote adyacente a ese sector se inundó y las aguas corrieron hacia el caserío dado que las aguas no tienen otra salida.

Es una historia que se repite cada que caen fuertes lluvias, pues hasta ahora nadie nos ha dado una respuesta concreta , dijo Francisco Antonio Hoyos, uno de los damnificados.

Igual suerte corrió la familia de Marcos Villada, un abuelo de 68 años que vio cómo su humilde vivienda de esterilla y guadua cedía ante la fuerza del agua. El y sus siete parientes, entre ellos cuatro niños, conforman el grupo de seis familias que fueron trasladadas a las instalaciones de la escuela Simón Bolívar, en el sector. El resto de familias fueron llevadas a la caseta comunal y a la sede del Club de Leones.

Ayer Villada, cuyos ingresos dependen de lo devengado en sus jornadas diarias del campo, esperaba con una mezcla de tristeza y resignación cuál era la decisión de las autoridades locales para su reubicación. Entre tanto, el abuelo soplaba el fuego del improvisado fogón en el que su familia preparaba el almuerzo.

El alcalde local, Arnobio Arias Marín, continuaba con la inspección por los sitios afectados. De acuerdo con el vecindario de El Hoyo, es la primera vez que un alcalde les ofrece ayuda en una emergencia. El barrio se inició hace más de 20 años.

El mandatario dijo que se analiza la posibilidad de reubicación y agregó que en La Isla, otro sector de alto riesgo, se tiene lista la reubicación en un 60 por ciento.

El jefe de la Unidad de Desarrollo de Andalucía, René Posso, dijo que por ahora la única alternativa para las gentes de el Hoyo es la escuela, pero la Administración Municipal analiza la situación para dar la mejor solución, pues no debe obstaculizarse el normal desarrollo del año escolar .

No obstante de la presencia oficial, los habitantes ven con temor su futuro, en tanto que mientras continúen las lluvias el riesgo seguirá latente para 26 viviendas, localizadas en la parte más inclinada del barrio. Posso aseguró que el censo realizado por la Alcaldía indica que solo 17 viviendas requieren reubicación.

Con base en informaciones del Cuerpo de Bomberos, también se atendió una emergencia, aunque sin evacuados, en el barrio Ricaurte. Así mismo, se informó sobre inundaciones en los corregimientos de El Salto, Campoalegre, Madrevieja y Zanjón de Piedra.

Pero hasta las tres de la tarde de ayer la presencia gubernamental no se había materializado en el corregimiento Sabaletas, entre Tuluá y Andalucía, en donde tres viviendas estaban anegadas al desbordarse el río Morales. Alrededor de nueve hectáreas de sorgo, soya, frutales y caña resultaron afectadas.

De otro lado, en Tuluá la emergencia invernal se presentó en los barrios Jazmín, las tres etapas de la Graciela, Palobonito, El Bosque, Céspedes, Alvernia, Lusitania y Rojas.

Al medio día de ayer, los propios vecinos de El Jardín limpiaban la cañería de su sector, pues ningún organismo de socorro se había hecho presente. Mensualmente les cobran por mantenimiento de alcantarillado un promedio de mil pesos.

El jefe de operaciones de la Cruz Roja, Mario Germán Gil, indicó que en los corregimientos Aguaclara, Nariño y Tres Esquinas en Tuluá y los Chancos y San José en San Pedro los cultivos fueron destruidos parcialmente.

Es lamentable, por ejemplo que en el pabellón de tuberculosos y en el Hospital Viejo tuvimos que subir a mucha gente hasta una segunda planta porque el agua los tapaba , dijo Martín Emilio Prada, comandante del Cuerpo de Bomberos de Tuluá.

Así mismo se informó que oficinas públicas como las de Tránsito y del Centro de Diagnóstico Automotor quedaron inundadas.

Buga no escapó a la emergencia invernal. Seis familias de la vereda El Manantial, corregimiento Quebradaseca, debieron buscar albergue entre sus vecinos ante el desbordamiento de la quebrada El Manantial. Otras 30 viviendas del barrio El Jardín, norte de la ciudad, resultaron inundadas. Los cuerpos de socorro bugueños también indicaron que alertaron a los habitantes de la vereda Guadualejo, ubicada al oriente sobre la margen derecha del río Guadalajara ante un posible desbordamiento del caudal.

El Comité Local de Emergencias (Cle) se reunió ayer para analizar la situación de El Manantial en donde las familias se negaron a trasladarse hasta la escuela Antonio Buendica de la vereda, pues aseguraron no quieren repetir la historia del año pasado cuando el 26 de abril, luego del desbordamiento de la Quebrada, los ubicaron en el centro docente y les prometieron una rápida solución a través de un plan de vivienda en el sector de la Honda.

En ese entonces fueron 40 las familias afectadas, pero solo resultaron beneficiadas 16. En opinión de la pasada administración esto se debió a que no todos los afectados corrían inminente peligro.

Sin embargo, las familias favorecidas todavía esperan habitar su nueva vivienda. Lo que más les molesta es la poca seriedad que según sus denuncias se ha tenido con su situación.

De acuerdo con un documento firmado el 30 de diciembre de 1994 por el anterior gerente del Instituto de Vivienda de Interés Social de Buga (Imvibuga), Camilo José Saavedra Conde, antes del 30 de marzo de 1995 las 16 familias tendrían casas nuevas. Ese sería el regalo de Niño Dios de Imvibuga.

También indica el documento que la vivienda no tendría valor alguno. Pero la actual gerente de la entidad, Rosa Moncada, les dijo ayer durante el recorrido de la zona que las viviendas sí tendrían un costo. Al tiempo, la alcaldesa, Gloria Stella Sánchez se mostró extrañada ante la falta de solución a un problema en donde está de por medio la integridad de 57 familias, según un censo realizado por la pasada administración.

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