NUEVOS SONIDOS, NUEVAS PROUESTAS

NUEVOS SONIDOS, NUEVAS PROUESTAS

En la escena musical del país se hacen patentes contradicciones y actitudes que deben ser reflejo de estados internos de desequilibrio, todavía carentes de certificaciones que respalden una evolución menos condicionada a coyunturas efímeras.

18 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Por una parte, zarzuela española y ópera italiana, nos trasladan a las épocas menos creativas de la segunda mitad del siglo XIX, mientras un festival de música contemporánea reserva el 35 por ciento del programa a propuestas electrónicas, en un medio carente de apoyo institucional para su elaboración y adecuada difusión.

Mientras en Cali y en Medellín las orquestas sinfónicas desfallecen por carencias económicas, conservatorios y escuelas de música preparan un significativo aporte de compositores e instrumentistas que, a corto, plazo engrosarán la fila de desempleados, producto de una inconsciente liberalidad económica.

Entre tanto, se premia con generosidad indiscriminada la creación musical en un decorado de foros y propuestas que persiguen la mejor tajada del pastel en que quiere convertirse al futuro (o cercano) Ministerio de Cultura.

El interés por músicas de origen académico y experimental no encuentra la oferta y el espacio que merece, frente a la competencia desproporcionada de la cultura amasada con rótulo de supermercado. De esta manera, el conjunto de obras que proponen los tres compositores seleccionados para la novena audición del ciclo Compositores Jóvenes Colombianos , recoge un panorama representativo de las opciones que se mueven en esta década final del siglo XX en Colombia.

Ante todo, debe llamarse la atención sobre el hecho de que todos ellos provienen del aula académica, estableciendo la decisión de someterse a un marco de reglas y a una normatividad técnica que no sólo proporciona una estructura básica de trabajo, sino también el conocimiento y práctica de expresiones significativas heredadas de la tradición musical.

Atrás parecen haber quedado carreras a medio camino o el rechazo insolente a la superestructura del estudio musical en favor de la intuición o de la creación artística como un acto individual mal entendido. El trabajo de estos nuevos compositores presenta niveles y facetas bien diferenciadas.

El caso más extremo parece ser el de Johann Hasler (n. 1972) el más joven del grupo. En un lapso relativamente breve ha logrado completar un número inusitado de obras en casi todos los géneros, como repaso sistemático y denodado de la historia de la música, lo cual ha resultado en un catálogo fragmentado, en donde cada época pareciera adquirir un lugar propio. Por ahora, su música se margina del mundo exterior, y se proyecta desde su sensibilidad interna, alimentada con música métricamente cuadrada, sin demasiada exploración ni complejidad rítmica , a pesar de ocasionales incursiones en el medio electroacústico.

En contraste, Jairo Serrano (n.1968), parece desenvolverse en un terreno menos heterogéneo, más conocido y equilibrado, en el cual no figura el deslumbramiento por actitudes vanguardistas. De su experiencia como ejecutante de música antigua y rock, proviene su gusto por el elemento vocal y atmósferas reflexivas subrayadas por técnicas de improvisación y elementos rítmicos repetidos hacia el logro de intuiciones hipnóticas (Shoul I praise the Leaves where no Fruit I find, piano).

Este panorama se complementa con el trabajo de Claudia Tamayo (n. 1961), quien desde su formación como guitarrista de concierto, ha derivado hacia el núcleo experimental electroacústico, siguiendo el rastro de Jacqueline Nova y su empeño en desafiar convenciones del gusto y actitud. De todas maneras cree que la tecnología no podrá reemplazar el espíritu sensible del hombre como impulso de creación. Su proyecto más reciente involucra sonidos de instrumentos tradicionales colombianos (Incursión folclórica, cinta), así como se interesa en la historia y la significación intelectual de la mujer en nuestros países.

En el marco del Festival de Música Contemporánea, este concierto se realiza en memoria de Santiago Samper. quien con ademán discreto y visionario, desde la oficina de Actividades Culturales del Centro Colombo-Americano, supo fomentar nuevas ideas y manifestaciones significativas en el panorama actual del arte colombiano.

Centro Colombo-Americano (Sala Tairona) IV Festival de Música Contemporánea Martes 18 de abril 6:15 p.m. (Entrada libre) El ciclo Compositores Jóvenes Colombianos , recoge un panorama representativo de las opciones que se mueven en esta década final del siglo XX en Colombia.

trabajó durante un tiempo en grupos de rock y luego se dedicó a la música contemporánea

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