LA HISTORIA EN ESTOS155 AÑOS

LA HISTORIA EN ESTOS155 AÑOS

No fue Antonio Villavicencio quien fundara a la ciudad capital del Meta, tampoco se llamó Villavicencio en sus inicios y mucho menos era jurisdicción del departamento del Meta porque este ni siquiera existía.

04 de abril 1995 , 12:00 a. m.

Nuestra ciudad, fue fundada en 1840 por el padre Santos Manuel Martínez, quien le dio el nombre de la Inmaculada Concepción de Gramalote, al costado derecho del Caño Gramalote. Inicialmente este fue una posada o paradero de ganado y con la llegada de algunos habitantes de Fosca y Quetame, que se vinieron atraídos por la fertilidad de la tierra, se comenzó a habitar el caserío. Las primeras familias se ubicaron en lo que hoy es el Barzal Bajo, siendo don Esteban Aguirre y su familia, los primeros en instalarse. Su primer comisario fue Gregorio Fernández, bisabuelo del escritor y poeta Eduardo Carranza.

En 1845 llega Antonio Sabogal, oriundo de Chipaque y descubre entre el Caño Gramalote y el Caño Parrado un sitio perfecto para establecerse, en donde era posible surtirse de agua por el sistema de gravedad (desde entonces estamos con la misma cantaleta, pero hoy 150 años después parece que hay mejores perspectivas) y el sitio es escogido por los habitantes que van llegando. Es lo que hoy conocemos como Parque Santander.

El primer cementerio fue un lote bendecido por el párroco de Cáqueza, Juan María Céspedes en el mismo año y estaba ubicado frente a lo que hoy es Bomberos.

Gramalote pertenecía al Estado de Cundinamarca y fue conocido con su nombre original, hasta que en 1850 a través de la ordenanza 106 del 21 de octubre de ese año, la Gobernación del Estado ordenó cambiar los nombres de esta, por Distrito Parroquial de Villavicencio, en honor al prócer Antonio Villavicencio siendo nombrado corregidor Justiniano Castro y en 1852 es elevado a cabeza de cantón y posteriormente a municipio. Su primer jefe político fue Nicolás Díaz.

La primera Capilla fue inaugurada en 1848 y su estructura era pajiza, siendo bautizada con el nombre de Nuestra Señora de la Concepción y ocupaba el mismo sitio en que hoy se levanta la Catedral de Villavicencio, en el Parque principal.

Referente a este parque, hasta 1940 recibió el nombre de Sucre, en honor al Mariscal Antonio José de Sucre y desde entonces es conocido como Parque Santander e incluso parque Bolívar. lo mas curioso es que su nombre es Parque de los libertadores.

La llegada de Tomas Cipriano de Mosquera al Gobierno marco una etapa de cambio para esta ciudad, al desterrar de Bogotá a 12 dominicos al mando del Padre Antonio Acero, entre los cuales llega José de Calazans Vela, quien naciera el mismo año que Villavicencio en Gambita Santander y que después no quiso abandonar las tierras llaneras, haciendo un gran trabajo por la región y sus gentes. Eran los tiempos en que un viaje a San Martín duraba 2 días a caballo.

José de Calazans logro que el gobierno Nacional atendiera momentáneamente los llanos y la situación que se estaba presentando de invasión por parte de Venezuela y Brasil, quienes se apropiaban de ellas al hallarlas abandonadas.

Viene en 1887 una comisión del Ministerio de Gobierno a evaluar la situación y en ese mismo año, el Presidente Miguel Antonio Caro, contrata con una Casa Inglesa, la construcción del Ferrocarril Bogotá- Villavicencio, del cual se construyeron 17 kilómetros entre Bogotá y Usme, los cuales fueron inaugurados con bombos y platillos siendo suspendido por la construcción de la carretera.

Dirección Eclesiástica Hasta 1904, se establece en Villavicencio, por mandato de la Santa Sede la Prefectura Apostólica de los Llanos Orientales, a cargo de monseñor Eugenio Morón, quien con Mauricio Dieres Monplaisir, Juan Bautista Arnaud y Gabriel Capdeville, grupo de misioneros Montfortianos, se establecieron y desarrollaron importantes obras en beneficio de la comunidad.

Es así como en 1910 Capdeville funda el Banco de Ahorros, prosiguiendo con la Escuela de Artes y oficios en 1913, la cual adelantaba actividades similares al hoy SENA.

En 1914 fundan el Teatro Verdum, en donde 3 veces a la semana se proyectaban películas y en al año siguiente se crea la Banda Santa Cecilia, que interpretaba música clásica con la misma destreza que piezas de nuestro folclor nacional. 1916 es el marco para la fundación del Eco de Oriente, el primer periódico de la región y en 1917 se hace el primer intento de comunicación inalámbrica con el Vaupés. En 1920 nace el Hospital Montfort, que puede considerarse como el precursor de todos los centros clínicos de la ciudad.

Los misioneros montfortianos siguieron trabajando con la comunidad buscando su desarrollo y cada día se vinculaban a la orden nuevos sacerdotes entre los que se destacan los hermanos Elías y Gregorio Garavito quienes desarrollaron una labor educativa, siendo los fundadores de la Normal de Villavicencio.

Monseñor Gregorio Garavito, fue el primer colombiano en ocupar la dignidad de Obispo, en el año de 1968 y se le ha conocido a través del tiempo como el padre sencillo y bueno. El obispo que irradia fe, cariño y bondad .

Incendios Devastadores Por el tipo de materiales que era utilizado en la construcción de las diferentes edificaciones, en donde la paja jugaba un papel destacado, Villavicencio vivió dos incendios devastadores que dejaron casi en ruinas a la ciudad en ambas ocasiones. De allí, que el trabajo adelantado a finales del siglo pasado por Sergio Convers y José Bonnet a través de su empresa importadora quienes trajeron el Zinc y Emiliano Restrepo, Antioqueño que trajo de las tierras paisas a un grupo de hombres para que enseñaran a los llaneros a suplantar la paja por madera. Con esto se logró que las construcciones fueran menos vulnerables al fuego.

Los primeros habitantes del entonces Gramalote no sumaban 100, hoy 155 años después estamos cercanos a los 350 mil y contamos con un subsuelo rico en minerales, además de ser centro agrícola y ganadero y despensa del país.

No obstante, el panorama para quienes viven en Villavicencio no es muy claro, pues carecemos de servicios públicos de buena calidad, nuestro desarrollo cultural se ha limitado a lo que hacemos acá, sin pensar que las expresiones artísticas foráneas representan un enriquecimiento de la cultura, nos falta lograr un desarrollo acorde con nuestra edad, pero la culpa en parte es nuestra, por no exigir y trabajar por satisfacer nuestras necesidades y por conformarnos con que todo lo que requerimos, lo conseguimos en Bogotá. Hasta cuando? Nosotros decidimos.

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