ARMARON CASA DEBAJO DEL PUENTE

ARMARON CASA DEBAJO DEL PUENTE

Con la ropa guardada en una caneca, la casa hecha con los pedazos de un camarote de madera viejo y arropados por una manta de plástico para protegerse del frío de la noche, María Dolores Isaza, su esposo, sus siete hijos y sus cuñados instalaron una vivienda improvisada debajo del nuevo puente de la Avenida Boyacá con la Avenida Eldorado.

17 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Ellos aseguran que hace un año los engañaron en Patio Bonito donde les vendieron un lote por 300 mil pesos y a los cinco meses, cuando llegaron a desalojarlos, les quemaron todo lo que tenían.

Según afirman, ahora el plazo que les dio la policía para desalojar el lugar se vence hoy y no saben que hacer.

Nosotros no tenemos a donde ir y yo no puedo aceptar que me quiten mis niños y se los lleven al Bienestar Familiar , dice con lágrimas en los ojos María Dolores, mientras se aferra con fuerza a sus pequeños.

De los niños, el mayor tiene 17 años y el menor 5 meses. A su hija de 14 años, su mamá decidió dejarla en otra casa porque le da miedo que duerma debajo del puente. Los otros niños, mientras tanto, ayudan a acallar el llanto del más pequeño, que permanece en una cuna, recibiendo tetero y caricias de manos de sus hermanitos.

Los niños, que no saben leer ni escribir, dicen que les gustaría ir a la escuela. Pero mientras pasan los días en ese extraño lugar que tienen por casa, distraen la tristeza y visten sus rostros de sonrisas jugando con unos cachorros de perro y de gato que hace poco les regalaron unos parientes.

La familia Hernández Isaza vive de lo que se gana el papá de los pequeños en el oficio del reciclaje. A veces María Dolores consigue mercados que le regalan en el 20 de Julio o se rebusca en la calle una panela, unas papas y un par de huesos para la hora de la comida.

Cuando llega, prepara los alimentos en un fogón que pusieron al frente de la chocita que usan por cama. Para entrar al lugar, se agachan y atraviesan un estrecho agujero que hay debajo del puente y que está rodeado por la tierra de la reciente construcción.

El agujero de al lado lo adaptaron como garaje improvisado para la zorra en la que trabajan el reciclaje.

María Dolores y su esposo aseguran que quieren un lugar digno donde vivir y que si alguien les ayudara, ellos trabajarían en lo que fuera para poder pagar techo y comida para sus hijos.

La otra alternativa que les han propuesto quienes los ven debajo del puente es que se vayan a vivir a una casa abandonada que, según ellos, hay cerca del puente.

Nosotros no nos queremos ir para allá, porque los que están viviendo en esa casa son unos peganteros que se dedican solamente a la droga y yo creo que hasta roban a los que pasan por ahí , asegura Jairo Alberto Hernández, cuñado de María Dolores.

Llegaste al límite de contenidos del mes

Disfruta al máximo el contenido de EL TIEMPO DIGITAL de forma ilimitada. ¡Suscríbete ya!

Si ya eres suscriptor del impreso

actívate

* COP $900 / mes durante los dos primeros meses

Sabemos que te gusta estar siempre informado.

Crea una cuenta y podrás disfrutar de:

  • Acceso a boletines con las mejores noticias de actualidad.
  • Comentar las noticias que te interesan.
  • Guardar tus artículos favoritos.

Crea una cuenta y podrás disfrutar nuestro contenido desde cualquier dispositivo.