GASOLINA ROBADA, UN NEGOCIO REDONDO

GASOLINA ROBADA, UN NEGOCIO REDONDO

Más que una actividad ilegal, el hurto de gasolina se ha convertido en la Costa Atlántica en una forma de vida en la que se juegan la vida cientos de familias campesinas, que aprecian a ese combustible como la gallina de los huevos de oro . (VER RECUADRO:POLIDUCTO DE LA COSTA).

17 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Esa actividad clandestina está llena de riesgos, y para los vampiros siempre está latente la posibilidad de una tragedia, como la ocurrida hace tres años en Ciénaga (Magdalena) cuando tras el descuido de una persona que cruzaba cerca al sitio donde se consumaba el robo, sobrevino una explosión que causó varias muertes.

Pero la otra cara de la moneda frente a quienes cometen ese delito en forma artesanal, es representada por el denominado cartel de la gasolina, una organización que ha invertido aproximadamente 2.000 millones de pesos en infraestructura, es decir, en modernos equipos, personal profesional que diseña e instala los sistemas de extracción y su camuflaje. La nómina incluye obreros, conductores, tramitadores e intermediarios que disponen de carrotanques y medios de comunicación como celulares, buscapersonas y radios de largo alcance.

A diferencia de los vampiros, que chupan en cualquier tramo, el Cartel actúa en fincas ganaderas y agricultoras por donde cruza el poliducto. Así, de acuerdo con las investigaciones que sigue la Policía en Bolívar, Magdalena, Cesar y Atlántico, se puede actuar libremente.

El comandante de la institución armada en el Atlántico, coronel Lino Pinzón, dijo que las pesquisas se han extendido a otras haciendas de la región que podrían ser centros de operaciones.

Por la Costa cruzan dos poliductos: Barrancabermeja-Pozos Colorados, que sale de Santander pasa por Cesar y termina en Santa Marta, y el de Cartagena, que bombea desde esa ciudad hasta la estación de Baranoa (Atlántico). En este último tramo, a la altura de Sabanalarga, en predios de la finca La Lomita, propiedad del ex representante a la Cámara Ricardo Rosales Zambrano, se propinó el domingo anterior el más duro golpe a esa organización en esta zona al ser retenidos nueve hombres, seis de ellos señalados por las autoridades como cabecillas de la organización.

El informe oficial asegura que las pérdidas de Empresa Colombiana de Petróleos (Ecopetrol) en sólo 45 minutos ascendían a 50.000 galones de gasolina.

Según el coronel Pinzón, todo ese combustible era llevado a las estaciones de gasolina de Cartagena, Santa Marta, Ciénaga, Fundación (Magdalena) y de Cesar. La mayoría tiene sus documentos en regla y algunas como la Móbil Líbano, la Virgen del Carmen (en Barranquilla), Magdalena y Malambo (en Malambo-Atlántico), son de propiedad de Luis Antonio Serrano Vásquez, quien tiene en total 20 gasolineras en las capitales de tres departamentos costeños y es sindicado de ser el jefe del cartel.

El robo de gasolina es un delito que se inició en 1990 y desde entonces se cree que muchas gasolineras de la Costa funcionan con combustible hurtado. Si se confirma esa información por parte de la Fiscalía Regional de Orden Público, la investigación se extendería a un elevado número de propietarios de bombas gasolineras.

En las acciones contra este delito se desmanteló, además, una curiosa organización para robar combustible en Chimichagua (Cesar) y que Ecopetrol denominó el burroducto, una flotilla de 60 asnos que eran alquilados por 2.500 pesos cada uno para cargar dos canecas de cinco galones durante la noche hasta un muelle en la Ciénaga de Zapatosa, donde se embarcaba la gasolina en lanchas con motor fuera de borda, y desde allí hasta El Banco (Magdalena). Los vampiros hablaban de buenas ganancias, pese a lo rudimentario de la operación.

Cesar, tubo roto Entre 1993 y 1994 Ecopetrol perdió por robo de combustible 808.619 barriles de combustible que significan 18.554.600 de dólares (unos 15.000 millones de pesos). Más de la mitad del combustible es extraído ilegalmente en la Costa Atlántica (477.752 barriles).

En el mismo período fueron robados 113.981 barriles (en Antioquia), 103.075 (Valle) y 53.811 (en el resto del país).

Un técnico de Ecopetrol dice que cuando se bombea gasolina y hay una baja de presión, lo más seguro es que se está extrayendo en ese instante el producto en algún punto intermedio. Debido a que esta labor se hace en horarios determinados, se investiga la posible complicidad de personal de las estaciones de bombeo.

De acuerdo con Ecopetrol y el comandante de la Primera División del Ejército, general Norberto Adrada Córdoba, la zona más crítica en esta materia es Cesar, en especial los municipios de El Copey y Pelaya.

En 1993 las compañías Antorcha y Espoleta, adscritas a la Primera División del Ejército, dieron muerte a doce personas que se dedicaban al robo de gasolina y capturaron a 24 más e inmovilizaron 13 vehículos. Entre ese año y 1994, el Ejército y la Policía recuperaron 77.282 galones robados.

Adrada indicó que en la lucha contra este delito trabajan unidades de ocho batallones. Lo más importante de estos operativos es localizar las válvulas , señaló el oficial.

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