GANA EL CONCEJO Y PIERDE BOGOTÁ

GANA EL CONCEJO Y PIERDE BOGOTÁ

Todos creíamos superado el debate sobre la restricción de vehículos de acuerdo con el número de su placa. Después de que un serio comité de expertos convocado por el Alcalde descartara de plano su eficacia y lo propio hiciera una no tan seria consulta popular telefónica, no tenía mucho sentido que los concejales porfiaran en la medida.

18 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Pero lo hicieron. Y ya muy pronto, por suprema voluntad de nuestro Cabildo, tendremos que dejar el carro en la casa un día a la semana.

Lo grave de este episodio es que los bogotanos terminamos pagando las consecuencias de una pugna de poder entre el Concejo y el Alcalde. En este caso no valieron los argumentos técnicos del comité de expertos a quienes ni siquiera escuchó el Concejo. Al mejor estilo mexicano, lo importante para los concejales fue aprovechar la ocasión para demostrarle al Alcalde que ellos eran más machos que él, sacrificando de paso el bienestar de la población que dicen servir.

Si los concejales hubieran leído el documento del comité de expertos, la consecuencia lógica hubiese sido aceptar que se habían apresurado en dictar esta medida y archivar el Acuerdo. Aún frente a la posible invalidez jurídica de los argumentos del Alcalde, el Concejo ha debido deponer el orgullo y anteponer los intereses de la ciudad a los suyos como Corporación. Pero eso era mucho pedirles ya que la discusión técnica perdió todo su atractivo. Era más importante para los concejales sentar un precedente frente al Alcalde y politizar el debate.

Y las consecuencias? Del informe de los expertos se puede concluir que restringir el uso del automóvil para atacar la congestión es una solución similar a la que sugirió Simón el Bobito en el cuento de Rafael Pombo cuando se encontró un montón de tierra que estorbaba el paso. Bobos, dijo el niño resolviendo el caso. Que abran un gran hoyo y lo echen allí .

Es decir, para no meterles el diente a los problemas reales de la ciudad entre los cuales se destacan el gigantesco retraso en la construcción de vías, el pésimo estado de las pocas vías existentes, la inadecuada estructura empresarial y el uso de buses escolares y busetas en el transporte público y el clientelismo que ha dominado a las secretarías de Tránsito y de Obras Públicas, los concejales optaron por la solución obvia: no usen más los carros! Con esa lógica, el problema de la inseguridad se va a resolver con toque de queda nocturno, seguido por toque diurno cuando los ladrones que atracaban por la noche se unan a los que roban durante el día. Si nadie sale a la calle, nadie delinque.

Y es que el Concejo ni raja ni presta el hacha. Ya en dos oportunidades le ha negado a la administración la sobretasa a la gasolina, necesaria para construir nuevos puentes, nuevas vías y para reparar y mantener las existentes. Y no sería extraño que la negase una vez más, si como ha prometido Mockus la presenta a las sesiones de mayo. Será acaso mejor y más barato dejar el carro en la casa que pagar el impuesto? En ausencia de medidas eficaces que comiencen a ordenar el tráfico, la restricción de vehículos que se inventó el Concejo no tiene otro camino que seguir aumentando. El próximo año probablemente será del 30 por ciento y luego del 50 por ciento. Y en últimas, como ocurrió en México, solamente quienes puedan comprar dos carros estarán felices. Y también quienes, como los concejales, tienen un carro oficial y uno privado.

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