ROSITA Y EL DIVINO NIÑO COMPARTEN UN RANCHITO

ROSITA Y EL DIVINO NIÑO COMPARTEN UN RANCHITO

En un ranchito de un metro de altura, hecho con paredes de guacal y techo de plástico e instalado al lado de la parroquia del Perpetuo Socorro del barrio Olaya, viven desde hace unos 8 años, Rosita y el Divino Niño Jesús.

17 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Ella es una anciana de 80 años que dedicó su vida a la predicación evangélica, y que actualmente gasta su tiempo en hablar y consentir a una estampita plastificada del Divino Niño Jesús, a la cual alberga en una pequeña cuna hecha con una manta medio rota, y a la que le da tetero, pan y sopitas, todos los días.

El verdadero nombre de esta anciana es Pilar Mina, pero siguiendo órdenes de su niño Jesús ahora se hace llamar Rosita.

El es mi niño y tengo que cuidarlo y seguir todos sus consejos, por eso tenemos que seguir viviendo en la calle, al lado de la Iglesia, porque él así lo quiere , asegura.

Aunque el cura párroco de la iglesia, Ismael Peña, y otras personas le han propuesto que se traslade a un ancianato o que se vaya a vivir con su familia, ella rechaza rotundamente esta posibilidad porque afirma que el niño se pondría bravo con ella y la castigaría.

El señor Jesús me explicó que como nació en un ranchito de Belén, no quiere trasladarse a una casa y yo le tengo que hacer caso .

Rosita abandonó la predicación por los dolores que, desde hace un tiempo, atormentan su cuerpo.

Por esta razón, ahora su rutina diaria es levantarse a preparar su desayuno y el tetero del niño en un reverbero de alcohol que tiene en su rancho, para después salir a la acera de en frente a asolearse y a que le pase el frío que se concentra en sus huesos.

Allí permanece todo el día, viviendo de la caridad humana, pues los que ya la conocen le llevan ropita y comida.

Lo único que le da tristeza es que a su ranchito se le mete el agua cuando llueve, y ya se le pudrieron algunas cobijas, que aún no ha podido cambiar.

A su niño Jesús le da gusto en todo lo que le pide y le sigue preparando el tetero aunque él no se lo tome. En lo único que no lo complace es en bañarlo.

El me pide que nos bañemos, pero yo sé que si lo mojo se me daña el cartón y me quedo sin niño .

Hace un par de días llegó un indigente a buscar asilo en la casa de Rosita y aunque ella pelea todo el día con él, el divino Niño le dijo en secreto que ese hombre moreno es él, que se convirtió en persona para estar a su lado.

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