SOMOS O NO SOMOS

SOMOS O NO SOMOS

Concluida la Semana Mayor con todos sus ritos tradicionales, y ya de regreso a las actividades comunes y corrientes, no sobra plantearnos de nuevo un severo interrogante sobre el grado de religiosidad de los colombianos. Somos o no somos verdaderamente creyentes? La respuesta presenta argumentos de sustentación tanto en un sentido como en el otro, de tal manera que será indispensable dejar a la conciencia de cada cual el precisarla en debida forma.

18 de abril 1995 , 12:00 a.m.

Ciertamente los templos de todas nuestras ciudades se vieron atestados de fieles, y la concurrencia a las procesiones fue singularmente notoria. Los sermones de los prelados fueron escuchados con atención, y las vigilias y abstenciones fueron aceptadas debidamente.

Pero este es apenas un aspecto del tema. En el sentido opuesto no es menos indicativo el hecho de que millares de personas hayan dispuesto irse de vacaciones o de holganza en cambio de participar en las ceremonias religiosas, y que no pocas se hayan limitado simplemente a no hacer nada.

De otra parte no deja de ser aventurado hablar de un pueblo religioso que continúa sacudido por la violencia y los delitos comunes. Es alarmante que en solo la capital de la República se hubieran registrado en los días santos ochenta y seis muertes violentas. Y eso que la ciudad estaba semivacía. Estos también son puntos de meditación que debieran ocupar buena parte de nuestro tiempo.

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