DESCIENDE EL DESEMPLEO URBANO

DESCIENDE EL DESEMPLEO URBANO

Aunque la tasa de desempleo urbano (Valle de Aburrá) se redujo del 13.7 por ciento en 1990 a 8.6 por ciento en 1994, en el área rural del departamento de Antioquia la situación laboral sigue siendo crítica, debido a la persistencia de bajos niveles de ingresos y a su inestabilidad.

17 de abril 1995 , 12:00 a.m.

En las cabeceras municipales es significativo el desempleo de los jóvenes entre los 15 y 24 años, con algún grado de educación. Al mismo tiempo, la oferta laboral en el departamento aún tiene que afrontar el gran reto de adecuarse a los requerimientos de formación y calidad exigidos por las empresas.

En lo que se refiere a la capital del departamento, la situación laboral presenta mejoría pues en diciembre se alcanzó una de las tasas de desempleo más bajas de la historia reciente, por lo menos, la menor desde 1987, año a partir del cual las estadísticas de empleo se presentan para el área metropolitana de Medellín (8 por ciento).

Esta cifra es elocuente, si se tiene en cuenta que durante los últimos ocho años, en promedio, la tasa de desempleo en el Valle de Aburrá, excedió a la nacional (cuatro principales áreas metropolitanas) en 2.6 puntos. A diciembre del año anterior, tal diferencia alcanzó a 0.3 puntos, es decir, que por primera vez, en muchos años, Medellín muestra una tasa de desempleo igual a la nacional.

De acuerdo con el departamento económico de la Cámara de Comercio de Medellín, este descenso en la tasa de desempleo en el Valle de Aburrá se produjo básicamente, por el crecimiento del empleo durante 1994 a una tasa trimestral promedio del dos por ciento (2.81 por ciento en diciembre) concentrado en los sectores de la construcción y los servicios, incluido el comercio.

El desempleo informal, pasó de representar el 52.7 por ciento del empleo total en 1988, al 52.3 por ciento en 1992 y al 51 por ciento en el 94. Es decir, que en el lapso de seis años (pero especialmente en el período 1992-94) la participación del empleo informal en el total descendió en 1.7 puntos. Otro indicador importante de la modernización del mercado laboral en el Valle de Aburrá tiene que ver con la salarización del empleo. La población asalariada pasó del 65.5 por ciento en 1988, al 67.3 por ciento en el 94, con relación a la población ocupada total. Las estadísticas muestran igualmente como los trabajadores independientes (donde existen muchos informales) y el servicio domésticos, perdieron participación.

En el período 1988-1992 de cada cien nuevos empleos en el Valle de Aburrá, 49 se generaban en el sector informal, y 51 en el moderno. Para 1992-1994, 31 se creaban en el primero y 69 en el segundo. En otras palabras, de cada tres empleos nuevos dos son modernos y uno es informal, cuando hace seis años, la situación era prácticamente al contrario.

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