AMÉRICA LATINA HABLA MÁS FUERTE

AMÉRICA LATINA HABLA MÁS FUERTE

Hace 100 años el hombre se ufanaba de haber logrado la interconexión de gran parte del mundo a través de una red de miles de kilómetros de tendido telegráfico, que había permitido acercar considerablemente a casi todos los confines del planeta. Junto con los miles de kilómetros de redes ferrocarrileras, era considerado indicador relevante para medir el avance económico de las naciones.

16 de abril 1995 , 12:00 a.m.

El telégrafo era entonces algo balbuceante que salía de la mente del gran inventor Alexander Graham Bell, quien estaba logrando transformar en hechos lo que hasta entonces había sido producto de la imaginación feraz de la ciencia ficción.

Suena el timbre A fines del siglo XX la industria de las comunicaciones no sólo permite diferenciar el nivel de desarrollo de un país, sino que es donde los cambios y adelantos se están produciendo a mayor velocidad. De hecho, las naciones más avanzadas son aquellas que han logrado estructurar un esquema donde la información fluye eficientemente en ambos sentidos y en las cuales su utilización se ha democratizado de manera inusual. Por el contrario, el manejo selectivo o cerrado del acceso o las comunicaciones y a la información provoca atraso y pobreza.

Teniendo presente que el desarrollo de las telecomunicaciones es hoy un elemento imprescindible para competir globalmente, no es casual que este sector sea el elemento distintivo del vertiginoso desarrollo de América Latina, lo que quedó demostrado en la segunda Cumbre de las Telecomunicaciones efectuado esta vez en Santiago de Chile, país que aportó uno de los marcos más avanzados de la región y en el cual se están jugando definiciones que influyen en el resto del continente.

El crecimiento Con un crecimiento que en muchos países de la región dobla y hasta triplica el de sus economías (PIB), las telecomunicaciones se han transformado en el imán más atrayente para los consorcios internacionales. Si bien fueron los agresivos los que descubrieron la América , en los últimos años los gigantes del ramo de Estados Unidos han descubierto que queda bastante aún por hacer, ya sea en forma individual, asociándose con empresas locales o con las foráneas que ya clavaron sus picas en la región.

Pese al crecimiento descrito, los países latinoamericanos aún tienen trechos importantes que avanzar para alcanzar los niveles de las naciones desarrolladas. Como dijo en esta cumbre William B. Carter, presidente de AT&T Submarine Systems Inc., las tres cuartas partes de todos los teléfonos en el mundo están en apenas nueve países industrializados y hay más teléfonos en Tokio que en varios de los países de la región. A comienzos de 1993 había 575 millones de líneas telefónicas en el mundo, de las cuales el 71 por ciento estaban en países ricos, aunque la dotación a nivel mundial ha crecido 54 por ciento en los últimos 10 años.

No obstante la notable modernización telefónica de Chile, la que se está produciendo en Argentina y México, la que está iniciando Perú, América Latina aún está lejos de acercarse a los parámetros de las naciones más avanzadas. Y cuando se tiene claridad respecto a la creciente importancia de las telecomunicaciones, en sí derivada del perfeccionamiento de los sistemas informáticos, la comparación toma importancia y fortalece la urgencia de avanzar más rápido.

La segunda Cumbre de las Telecomunicaciones del continente tuvo la virtud de hacer patente la prioridad del tema. Si América Latina desea acelerar y profundizar su crecimiento económico tendrá que mejorar y modernizar las telecomunicaciones. Para ello debe ampliar y perfeccionar los programas de privatización y experimentar fórmulas nuevas para generar un esquema que permita mayores niveles de competencia que, a la vez, obligue a las compañías a mantener sus servicios a la vanguardia. Por eso el caso de Chile, único en el continente donde se ha consagrado la libre competencia tanto a nivel básico como en larga distancia tanto nacional como internacional, fue el más comentado y analizado, en especial porque ha logrado ampliar el servicio y bajar los costos y tarifas telefónicas, haciendo hoy que un dólar gastado por un chileno en una llamada le rinda mucho más que a cualquier norteamericano, mexicano o argentino, lo que se traduce en un incremento sensible de su poder adquisitivo y su nivel de vida.

* Corresponsal de la agencia de prensa AIPE

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